Como parte del objetivo británico por volver a invadir las Islas Malvinas, y con la necesidad política de mostrar resultados rápidos, desde londres ordenaron que primero se realice una operación para volver a ocupar las Georgias del Sur, sabiendo que solo había una guarnición muy pequeña de Argentina, y que no había capacidad de apoyarla desde el continente.
26 de abril de 2026 – https://www.argentina.gob.ar/

Para ello, en primera medida desplegó al submarino nuclear HMS “Conqueror”, con el objetivo de buscar posibles buques argentinos en la zona. Además, enviaron un grupo conformado por el destructor HMS “Antrim”, la fragata HMS “Plymouth” y el buque logístico RFA “Tidespring”, llevando a bordo a personal de fuerzas especiales del SAS y el SBS, así como tropas de la compañía M del Batallón 42 Comando de Royal Marines.
El 21 de abril, por medio de helicópteros, personal del SAS desembarcó en el Glaciar Fortuna. El mal tiempo motivó que al día siguiente decidieran evacuarlos, operación en la que perdieron dos de los tres helicópteros Wessex, disponibles en los buques. En apoyo arribó como como refuerzo la fragata HMS “Brilliant”, quienes también decidieron hacer una acción directa contra la guarnición argentina.

Mientras esto sucedía, la Armada Argentina había decidido reforzar a la guarnición en Grytviken. Conscientes de la amenaza de posibles submarinos nucleares británicos, decidieron hacerlo empleando un medio submarino, por lo que el 16 de abril zarpó el ARA “Santa Fe”, llevando a una fracción de Infantes de Marina. Navegaron principalmente en inmersión, incluso captando con su sonar la presencia de naves enemigas, presumiblemente, el HMS “Conqueror”.
El 24 de abril por la noche, llegaron a la Bahía Guardia Nacional y se aproximaron a la caleta Capitán Vago, comunicándose con el personal de tierra para el envío de una embarcación requisada al British Antarctic Survey, para desembarcar al personal. Por no disponer aún de un plan de comunicaciones, la informalidad del contacto, se realizó por un canal de radio internacional, y en “jeringozo” para, en caso de ser interceptada, dificultar su comprensión.

En tres viajes de esta embarcación, el personal de Infantería de Marina y sus pertrechos, entre los que se encontraban un cañón sin retroceso y misiles Bantam, fueron llevados a tierra. La maniobra de descarga se demoró hasta las 5 de la mañana, cuando el submarino tenía previsto zarpar a las 4 para poder ir a inmersión antes de las primeras luces del día.
La salida de la bahía les insumió cerca de una hora. Ya en aguas abiertas y a escasos minutos de pasar a inmersión, fueron avistados por un helicóptero Wessex del Antrim, que les arrojó una bomba de profundidad que explotó en proximidad, provocando la interrupción en el suministro de energía y el corte de comunicaciones. El comandante del submarino, Capitán de Corbeta Horacio Bicain, ordenó virar hacia la costa mientras se aproximaban dos helicópteros Lynx, de la fragata Brilliant, que alcanzaron a lanzar tres torpedos, pero no fueron efectivos por la escasa profundidad.

En la vela del submarino se encontraban de guardia varios tripulantes, que se armaron con fusiles y comenzaron a repeler el ataque, impidiendo que se acerquen para lanzar cargas de profundidad. Desde los helicópteros también abrieron fuego con armas livianas. Un cuarto helicóptero -un Westland Wasp de la fragata Plymouth- lanzó un misil AS-12, que atravesó la vela del submarino causando un herido; más otros dos Wasp, del Endurance, también se sumaron al ataque. En total lanzaron nueve misiles AS-12 contra el submarino. Sólo uno pudo dar en el blanco.
Con apoyo de fuego desde tierra brindado por los Infantes de Marina, el submarino logró llegar hasta el muelle de la estación científica, ya con sus tanques de lastre perforados, por lo que se hundió hasta tocar el fondo y quedar escorado. La idea de repararlo para zarpar por la noche empezó a pensarse, pero los buques británicos abrieron fuego de cañones sobre la posición argentina, mientras desembarcaban al personal de infantería y fuerzas especiales.

Completamente rodeados por tropas británicas, con heridos y acciones de fuego directo, la desventaja evidente llevó a decidir la rendición de la posición, cerca de las 17 Hs. Posteriormente los británicos pidieron mover el submarino para liberar el muelle, y durante ese intento, en medio de la maniobra comenzó a escorarse. Ante el movimiento rápido de parte de la tripulación para evitarlo, un infante británico interpretó que estaba hundiendo el submarino de manera intencional, por lo que abrió fuego, asesinando al suboficial Félix Artuso.
El submarino, finalmente, se apoyó en el fondo, quedando la vela sobre la superficie. Esta acción significó el bautismo de fuego de la Fuerza de Submarinos de la Armada Argentina.
A razón de los hechos ocurridos, durante esa jornada la Fuerza Aérea Argentina comienza a programar un ataque aéreo contra las unidades navales, empleando bombarderos Canberra del Grupo 2 de Bombardeo de la II Brigada Aérea. Para ello, desde el 26 de abril comenzaron a desplegarse los aviones a la Base Aeronaval Río Grande, desde donde saltarían a las Georgias -con uno de los tres Canberra como reserva y un KC-130H haciendo reconocimiento sobre el objetivo-, mientras un Boeing 707 de la I Brigada Aérea los guiaría en los 2000 kilómetros de vuelo hasta el blanco.

Los aviones despegaron pasado el mediodía. El líder de los Canberra debió volverse por una falla técnica, mientras el resto de las unidades continuaron hacia el blanco. Con los informes del KC-130 que había localizado a los objetivos dentro de una bahía muy estrecha y con montañas alrededor, el clima se presentaba muy adverso en la zona, por lo que la misión fue cancelada.
Los aviones regresaron a Río Grande tras 5:30 horas de vuelo, y habiendo recorrido más de 4.000 km. La misión ya había sido reprogramada para el día siguiente, pero horas más tarde, aún en vuelo, se les informó que la guarnición había caído.
El Suboficial Principal (post mortem) maquinista, Félix Oscar Artuso, tripulante del submarino ARA “Santa Fe”, es el único héroe de la Guerra de Malvinas sepultado en las islas Georgias del Sur, desde el 26 de abril de 1982. Los ingleses le dieron sepultura con todos los honores militares en el cementerio de Grytviken, permitiendo que el capitán Bicain presidiera la ceremonia de entierro, en la bahía que hoy lleva su nombre.