19 junio 2026 – https://agendarweb.com.ar/

En el inicio del mes de mayo de 1982 se comenzó a analizar un problema que requería algún tipo de solución: se habían intensificado los cañoneos de fuego naval del invasor inglés contra las tropas argentinas distribuidas en el territorio nacional, alrededor de Puerto Argentino. La solución llegó desde el Taller de Misiles del Arsenal Naval de Puerto Belgrano, de la Armada Argentina: era berreta, pero resultó efectiva.
Desde el 1º de mayo los británicos se habían dedicado a realizar cañoneo naval contra las tropas argentinas alrededor de Puerto Argentino. A pesar de los ataques que la Fuerza Aérea realizó contra ellos, entre el 1 y 12 de mayo, los buques invasores se mantenían relativamente cerca, llegando a la zona costera durante la noche, cuando la aviación propia no podía actuar. Esto significaba un problema importante, ya que las fuerzas defensivas argentinas no tenían cómo impedir que los buques hostiguen a las tropas en tierra.
La Armada Argentina comenzó a pensar en algún tipo de solución, especialmente luego del exitoso ataque contra el destructor HMS Sheffield empleando misiles AM39 Exocet lanzados desde los Super Étendard. Además de estos, contaban con varios lanzadores y misiles MM38 Exocet (Mar Mar), que se empleaban en las corbetas clase Guerrico y en los seis destructores de la flota, por lo que a mitad de mayo se le pidió al Capitán de Navío Julio Pérez, que tenía experiencia en la instalación de los MM38 en los buques argentinos, pensar en la posibilidad de modificar el sistema, para ser lanzado desde tierra. Para semejante empresa, el capitán Pérez solicitó la colaboración de Luis Torelli y Antonio Shugt, quienes trabajaban a su cargo como personal civil mientras cursaban sus estudios de ingeniería en la Universidad.

El trabajo no era sencillo, ya que debían desarrollar una central de tiro que replicara a la de los buques, permitiendo darle información del blanco al misil. Para ello debían hacer funcionar al autodirector de tiro del sistema Exocet, fuera de los buques. Luego de 18 días de intenso trabajo con un equipo de 20 personas, con quienes cubrían dos turnos, lograron finalmente hacer que el misil pudiera comunicarse con el autodirector, por lo que se retiraron los misiles del destructor ARA Seguí para empezar a armar el equipo que se enviaría a Malvinas.
Para ello diseñaron un remolque sobre el que se instalaría una rampa para colocar los contenedores con los misiles, mientras que en otro carro irían dos misiles para ser colocados en la plataforma anterior. Otro de los componentes adaptados fue un generador de electricidad de la segunda guerra, que era necesario para alimentar el sistema, que lograron usando un viejo equipo empleado para alimentar de energía reflectores para buscar aeronaves. El estudio y toda la estructura para emplazarlos, fue preparada en los talleres del Arsenal Naval Puerto Belgrano, en la ciudad de Punta Alta, provincia de Buenos Aires. Torelli y Shugt decidieron bautizar el sistema como Instalación de Tiro Berreta (ITB), como una variación criolla del sistema de designación que usaba Aerospatiale, la empresa que fabricaba el Exocet, que tenía las denominaciones ITV, ITS, ITA e ITL, como distintas versiones del sistema de lanzamiento.

El 31 de mayo, dos Hércules arribaron a la Base Aeronaval Comandante Espora, en Bahía Blanca (BsAs) para cargar los dos remolques y el generador, los que fueron llevados hasta Comodoro Rivadavia, desde donde uno de los aviones cruzó a Malvinas llevando el remolque lanzador, dos misiles y el generador, aterrizando allí a las 20:10 h. El Hércules en cuestión era el TC-63, que sería derribado al día siguiente por un Sea Harrier británico cuando realizaba una misión de búsqueda de la flota enemiga.
Apenas llegó a Puerto Argentino el sistema fue trasladado al Apostadero Naval Malvinas, en donde se lo camufló para que los británicos y los isleños implantados no pudieran identificar de qué se trataba. En la tarde del 1º de junio el sistema fue trasladado al camino que iba al aeropuerto, dado que allí se lo podía ubicar bien cerca de la costa. Para detectar a los buques británicos se instaló un radar Rasit del Ejército, cuya función era detectar infantería y no buques, pero que podía utilizarse de todas maneras. Los datos debían convertirse en valores de tensión, que se ajustaban con potenciómetros para lograr la correcta programación del misil.

A las 18:30 h el radar y la plataforma de lanzamiento comenzaron a ser instalados en la costa, con un arduo trabajo para nivelar y posicionar la estructura en la dirección de disparo. Estaba afirmada con tacos de madera, para que el sistema inercial pueda alinearse correctamente. Cerca de las 20 h llegó el remolque junto a los contenedores de misiles, y con una grúa se los instaló en la plataforma. Minutos después llegó el generador y se instaló todo el cableado de los equipos. Iniciado y puesto en marcha el generador, el sistema quedó listo para disparar.
Al intentarse el primer disparo, el motor del misil falló, pero rápidamente se preparó el otro misil y hubo un lanzamiento efectivo, aunque debido al apuro se cargaron mal los datos de trayectoria del misil, que no pudo encontrar su blanco. El HMS Cardiff que había sido apuntado como blanco, detectó el lanzamiento y alertó a la flota británica, por lo que se ordenó a los buques que hagan fuego naval a la zona, y evitar entrar en un círculo trazado desde la zona de lanzamiento. El 4 de junio se envió otro Hércules a Malvinas con dos misiles más, pero cuando estaba llegando debió regresar debido al mal tiempo, pudiendo aterrizar el 5 para dejar su carga.

Desde entonces, por las noches el personal a cargo de la ITB, liderado por el capitán Pérez, desplegaba el sistema hasta algún punto de lanzamiento, resguardandolo durante el día en un galpón en Puerto Argentino. En la noche del 12 de junio, el destructor HMS Glamorgan regresaba de hacer fuego naval desde una posición cercana a Fitzroy. Por temor a que una navegación más larga al evitar el círculo de alcance del Exocet, les implicara alejarse demasiado de las islas, con el riesgo de ser atacado desde el aire, decidió cruzar dentro del círculo, confiando en que las fuerzas argentinas no tendrían tiempo de dispararle antes de salir del alcance.
Los operadores del radar Rasit lo detectaron, y rápidamente comenzó la preparación del lanzamiento. Escasos minutos después el misil salió del lanzador, trepó a media altura, y luego descendió al ras del agua, dirigiéndose al destructor. En el puente de mando del buque invasor, Ian Iskip, oficial de navegación, vio la salida del misil y ordenó virar a toda máquina a estribor, para presentarle la popa y tratar de salir del alcance del mismo. La maniobra provocó que el misil entrara diagonalmente por la zona de la aleta de babor, en lugar de dar en el centro de la nave. Destruyó el hangar y el helicóptero Wessex que tenían a bordo, causando la muerte de 13 tripulantes y heridas en otros 22. El buque quedó seriamente dañado, pero pudo escapar de la zona y navegar al Reino Unido, mientras le hacían reparaciones de emergencia.

Como dato curioso, el HMS Glamorgan ya había estado en territorio nacional junto a otros tres buques de la Royal Navy, cuando visitaron la Argentina diez años antes de la guerra, entre enero y febrero de 1972. Terminado el conflicto fue vendido a la Armada de Chile en 1986, donde sirvió hasta los primeros años del nuevo milenio con el nombre de Almirante Latorre.
La Instalación de Tiro Berreta, por su parte, había logrado pleno éxito y en la noche siguiente, la última de la guerra, los británicos tuvieron el cuidado de no entrar en su alcance. El último misil que quedaba finalmente no pudo ser lanzado y el sistema fue capturado el 14 de junio y llevado a Gran Bretaña.
Esta experiencia permitió que Aerospatiale, fabricante del Exocet, desarrolle luego de la guerra una versión para lanzamiento desde tierra, tal como lo hicieron también los ingleses, tomándolo como modelo: la sorprendente singularidad del ingenio argentino, hecho arma, fue tomada por la fuerza, modificado y bautizado Excalibur.