14/08/2026 – https://pescare.com.ar/
La segunda temporada de calamar (Doryteuthis gahi) en aguas circundantes a las Islas Malvinas quedó temporalmente interrumpida apenas después de su inicio. La administración de ocupación británica de las islas dispuso una pausa precautoria de aproximadamente dos semanas frente a señales de baja biomasa y mientras se profundiza la evaluación sobre la disponibilidad del recurso.

Eran momentos de fuerte expectativa en Vigo antes de zarpar a las Islas Malvinas. Cerraron precautoriamente el caladero por escasas concentraciones de calamar loligo.
La segunda temporada de calamar (Doryteuthis gahi) en aguas circundantes a las Islas Malvinas quedó temporalmente interrumpida apenas después de su inicio. La administración de ocupación británica de las islas dispuso una pausa precautoria de aproximadamente dos semanas frente a señales de baja biomasa y mientras se profundiza la evaluación sobre la disponibilidad del recurso como lo habíamos anticipado días atrás.

La decisión adquiere especial relevancia por las condiciones en las que había comenzado la zafra. Como se informó esta semana, el relevamiento previo había estimado una biomasa inicial de 17.508 toneladas, el tercer registro más bajo para una apertura de la segunda temporada durante los últimos veinte años.
El escenario era particularmente ajustado si se consideraba el límite inferior de la estimación, ubicado en 14.049 toneladas, apenas 4.049 toneladas por encima de las 10.000 toneladas de biomasa de escape utilizadas como referencia de conservación para esta pesquería.
La temporada fue habilitada porque ese rango permanecía por encima del nivel establecido. Sin embargo, desde el comienzo quedaba condicionada por dos variables centrales: el ritmo de extracción de la flota y la eventual inmigración de nuevos ejemplares hacia el área de pesca.
La decisión fue comunicada el 12 de agosto luego de consultas entre la administración pesquera y representantes de la industria. Frente a la información obtenida durante los primeros días de actividad, las autoridades consideraron que una interrupción temporal constituía la alternativa más adecuada bajo un criterio precautorio.
En paralelo, se coordinaron con la flota comercial lances de arrastre dirigidos en diferentes sectores del área de pesca, destinados a obtener información adicional sobre la distribución y abundancia del Loligo.
Los datos recopilados serán analizados para actualizar la evaluación del stock y definir las condiciones bajo las cuales podría continuar la temporada. Por el momento, la medida supone una pausa de aproximadamente dos semanas y no el cierre definitivo de la zafra.
La medida busca reducir el esfuerzo pesquero mientras se obtiene nueva información y evitar que la biomasa descienda por debajo de los niveles considerados seguros para la conservación del recurso. La expectativa está puesta especialmente en la eventual incorporación de nuevos contingentes de calamar al área, un fenómeno que puede modificar la disponibilidad calculada durante el relevamiento previo.
La evolución de la actual temporada también vuelve a poner en primer plano lo ocurrido en 2024, cuando la segunda zafra directamente no llegó a desarrollarse.
En aquella oportunidad, el relevamiento previo había estimado una biomasa central de 13.679 toneladas, con un intervalo de entre 7.704 y 19.814 toneladas. El extremo inferior se ubicaba por debajo del nivel de conservación y llevó a cancelar la apertura.
La situación de 2026 todavía no implica una cancelación comparable con la de 2024, pero la interrupción dispuesta apenas iniciada la campaña confirma el estrecho margen con el que comenzó la segunda zafra.
La suspensión alcanza a los históricos 16 arrastreros congeladores españoles vinculados con empresas mixtas de capital malvinense. La interrupción modifica la programación de una flota cuya operatoria requiere traslados, abastecimiento y organización industrial con varias semanas de anticipación.
El efecto se proyecta especialmente sobre el puerto de Vigo, principal centro de procesamiento y comercialización europea del Loligo capturado por esas embarcaciones. La pausa altera el abastecimiento previsto para la industria transformadora y reduce los días efectivos de pesca dentro de una temporada programada originalmente para extenderse durante 64 días desde finales de julio.
La flota había llegado a esta segunda zafra después de una primera campaña de 2026 que concluyó con capturas superiores a las 42.000 toneladas. Ese resultado había mejorado las expectativas de las empresas, aunque corresponde a una cohorte diferente y no anticipaba necesariamente la disponibilidad biológica de la temporada iniciada durante el invierno austral.
Las próximas evaluaciones serán determinantes. La información obtenida mediante los lances coordinados con la flota permitirá establecer si existe una incorporación suficiente de ejemplares para retomar las operaciones sin comprometer la biomasa de escape o si será necesario mantener las restricciones sobre la pesquería.