Malvinas 44 años: el Hércules bombardero

En situaciones de conflicto donde lo que prima es el caos y el cambio frenético de las situaciones minuto a minuto, el ingenio y la pasión son factores fundamentales a la hora de aplicarlos en la utilización de los recursos, el “Hércules bombardero” fue muestra de ello

03 de junio de 2026 – https://www.argentina.gob.ar/

Una de las tareas más difíciles e ingeniosas en la guerra, además de la creación de la Instalación de Tiro Berreta (ITB) -que mencionaremos más adelante- fue la modificación del C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Argentina, matrícula TC-68, para que cumpla una configuración de bombardero. El objetivo de esta modificación, resultó de la necesidad de impedir el avance de buques logísticos, de los que se servía la flota invasora para abastecerse y permanecer en zona. Para proteger a nuestras fuerzas en las islas, era necesario romper con la cadena logística británica con el ataque, a gran distancia de la costa, de los buques logísticos que utilizaban para aprovisionarse.

Luego de analizar las posibilidades, en el lugar donde se ubicaban los depósitos de combustible extra bajo las alas, se instalaron dos sistemas MER (Multiple Ejector Racks) que pertenecían a los A-4 Skyhawk. Unidos a los cables de lanzamiento, este sistema permitía fijar las bombas a las alas, y poder selectar el momento y la cantidad que se iban a lanzar. Para mejorar la instalación se adaptó también un sistema de mira perteneciente a un Pucará, y hasta se instaló un disparador en el comando del piloto del Hércules. Además, en la cabina de carga, se colocaron tanques de combustible adicionales para aumentar la autonomía, con la idea de alcanzar a los buques de apoyo logístico británicos, más lejos, entre la isla de Ascensión y las Georgias. Los trabajos para materializar la idea, comenzaron el 20 de mayo en la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba, y finalizaron una semana después.

Para la primera misión se designó una tripulación al mando del Vicecomodoro Alberto Vianna, incluyendo al Capitán Andrés Valle, el Cabo Principal Roberto Cerrutti, el Suboficial Principal Pedro Razzini, el Cabo 1º Carlos Ortiz y el Suboficial Auxiliar Carlos Nazzari. Se les asignó el indicativo Tigre, y el avión despegó para su primera misión desde El Palomar, a las 15:55 h del viernes 28 con rumbo sureste. Al no encontrar objetivos regresaron tras casi doce horas de vuelo.

Al día siguiente a las 07:30 h, la misión se repitió con la misma tripulación e indicativo. Volaron durante más de cinco horas hasta comenzar un reconocimiento ofensivo en la que, se creía, era la ruta utilizada por los británicos para apoyar a la flota invasora. Al cabo de un rato detectaron un buque en el radar y descendieron, encontrando al petrolero British Wye a unos 50ºS-39ºO, iniciando allí el primer ataque. El Hércules lanzó ocho bombas de 250 kg, de las cuales una tuvo impacto positivo, pero no explotó debido a la baja velocidad y altura que llevaba la aeronave. De las otras bombas, cuatro cayeron al mar lejos del buque y tres explotaron en el agua cerca del buque. La tripulación del Hercules regresó a la base y aterrizó a las 18:35 h. Aunque la misión no fue un éxito total porque el buque continuó en servicio, fue un llamado de atención para los británicos, que ahora conocían la posibilidad de que aviones argentinos bombardearan a sus buques en ruta desde Isla Ascención a Georgias del Sur.

Siendo las 3:00 h del 31 de mayo, el Hércules despegó nuevamente y cinco horas después, mientras patrullaban la posición 47ºS-32ºW, encontraron un buque que, en principio, identificaron como una fragata Tipo 22; pero en realidad resultó ser el logístico Fort Grange, llegando a la zona de guerra. Cuando la tripulación del Hércules estimó que era un buque de guerra, cambiaron el rumbo y escaparon de inmediato.

El 1 de junio a las 7:20 h comenzó una nueva misión, de la que regresaron después de casi 15 horas de vuelo, siendo éste el más extenso realizado por nuestro país durante la guerra. Al día siguiente volvieron a buscar objetivos entre las 7:50 h y las 19:10 h, mientras que el 4 de junio lo hicieron entre las 6:45 h y las 19:30 h.

El buque más grande

La última misión se realizó el 8 de junio y fue la única realizada junto a los BAC Canberra de la II Brigada Aérea y los Boeing 707. El 7 de junio, a las 6:10 h, los Boeing 707 matriculados TC-91 y TC-92 despegaron de El Palomar con los indicativos Buque 1 y Buque 2, para buscar al petrolero liberiano Hercules, propiedad de United Carriers Inc. El petrolero estaba arrendado por Amerada Hess Shipping Corp, con información de inteligencia que indicaba que estaban en en la zona para apoyar a las fuerzas británicas. Bajo el mando del Capitán Renzo Battagliarin, este buque de 220.117 toneladas (cargado) salió del puerto de Saint Croix, Islas Vírgenes, el 25 de mayo de 1982, en ruta a Valdez, Alaska, pasando a través del Cabo de Hornos, para cargar petróleo. Información de inteligencia obtenida cuando el buque entró en el puerto de Río de Janeiro, confirmó su ruta y el objetivo de dirigirse a la zona de guerra.

Ambos Boeing 707 buscaron al buque y lo encontraron, proporcionando la información a los bombarderos. A las 6:00 h del día siguiente, el TC-68 despegó de El Palomar, con la misma tripulación, armamento e indicativo que las misiones previas, mientras que los dos Boeing 707 despegaron nuevamente a las 6:10 h. Paralelamente desde la Base Aérea Militar Mar del Plata, a las 11:30 h despegaron los BAC Canberra B-102 y B-109, seguidos diez minutos después por los B-105 y B-108, junto con BAe HS-125 matriculado LV-ALW del Escuadrón Fénix, utilizado como enlace de radio para apoyar la navegación, debido a su aviónica más moderna. Los Canberra estaban cargados con dos bombas de 500 kg en soportes bajo las alas y un depósito de combustible extra en la bodega de bombas.

El C-130 fue el primero en llegar y comenzó a orbitar en la zona esperando a los Canberra. Cuando estos arribaron no pudieron encontrar al petrolero, por lo que el TC-68 transmitió la posición. Los bombarderos subieron y, a través de un agujero en las nubes, vieron al buque, por lo que descendieron y empezaron el ataque. Durante el ataque, el HS-125 informó que tenía un eco en el radar que podría ser una patrulla aérea de combate inglesa, por lo que se ordenó el regreso de los aviones. A pesar de ello, el B-105 con el Mayor Chevallier al mando, siendo el líder del escuadrón, se encontraba demasiado cerca del buque por lo que continuó la corrida de tiro, lanzando sus bombas. Una de ellas impactó en el buque, pero rebotó y cayó al agua, mientras que la segunda impactó y se alojó dentro de uno de los tanques.

Cerca de las 13:00 h el Hércules TC-68 realizó su ataque y lanzó las bombas sobre el petrolero. Una de ellas impactando en el mástil de popa, quedando sobre una red debajo, sin explotar. El ataque fue en las posiciones 46°08’S y 048°55’O. Cerca de las 15:00 h ambos Boeing 707 aterrizaron en El Palomar, mientras que los Canberra y el HS-125 lo hicieron en Mar del Plata, entre las 15:40 h y las 16:00 h. La misión finalizó pasadas las 17:00 h, con la llegada a El Palomar del TC-68, cumpliendo así su última misión como bombardero.

Luego del ataque, el petrolero Hercules que navegaba a unas 1000 millas de Mar del Plata cambió su rumbo, y se dirigió hacia Río de Janeiro. Tras la reclamación de los propietarios, que afirmaron que el buque no participaba de la guerra, las autoridades argentinas ofrecieron desactivar la bomba en un puerto argentino, pero el capitán se negó. Finalmente, el buque llegó a Río de Janeiro y fue inspeccionado por militares brasileños. Tras la inspección le ordenaron al buque que se retirara del puerto, debido al peligro que representaba, por lo que el armador del buque decidió hundirlo fuera de aguas brasileñas. El 20 de julio zarpó escoltado por un destructor brasileño y, una vez en aguas internacionales, la tripulación hundió al Hercules en la posición 27°S-047°O, a 290 millas al este de Florianópolis.