Explotación de crudo en Malvinas

Es un área con reservas estimadas en más de 300 millones de barriles de crudo. Un puerto en construcción y financiamiento asegurado

05/06/2026 – https://www.pagina12.com.ar/

Barco petrolero operando en el Atlántico Sur Imagen Web

El nuevo puerto petrolero que el Reino Unido construye en Malvinas tiene un objetivo concreto: poner en marcha la explotación del yacimiento Sea Lion, que posee reservas estimadas en más de 313 millones de barriles de petróleo y prevé comenzar a producir crudo en 2028. Las compañías involucradas ya aseguraron 1.000 millones de dólares de financiamiento y avanzan con la contratación de plataformas, barcos y equipamiento para iniciar las perforaciones en los próximos meses.

La petrolera británica Rockhopper Exploration, principal impulsora del proyecto, presentó esta semana sus resultados anuales auditados y ratificó que la primera fase de Sea Lion ya fue aprobada por sus socios y financiadores. La empresa informó que logró cerrar un esquema financiero por 1.000 millones de dólares en deuda, del cual 350 millones corresponden directamente a Rockhopper.

La importancia estratégica del proyecto queda reflejada en las cifras difundidas por la propia compañía. Según la actualización de reservas realizada por consultoras especializadas, el campo Sea Lion posee 313 millones de barriles de reservas probadas y probables, mientras que los recursos contingentes superan los 600 millones de barriles. A Rockhopper le corresponde una participación del 35 por ciento en el emprendimiento.

La empresa destacó que el proyecto alcanzó en diciembre de 2025 la Decisión Final de Inversión (FID), un hito clave dentro de la industria petrolera porque implica que los estudios técnicos, económicos y financieros ya fueron completados y que la explotación fue considerada comercialmente viable. A partir de ese momento, los recursos que durante años figuraban como potenciales pasaron a ser contabilizados como reservas comerciales.

El avance del emprendimiento aparece estrechamente vinculado con las obras portuarias reveladas esta semana. La nueva infraestructura que se construye en la bahía de Puerto Argentino permitirá operar buques de apoyo, abastecimiento y logística para la actividad petrolera offshore. El cronograma difundido por la administración colonial prevé que los pontones fabricados en China lleguen al Atlántico Sur durante 2027 y que el puerto entre en funcionamiento poco antes del inicio de la producción de petróleo.

La propia documentación de Rockhopper muestra que la empresa ya contrató los principales servicios necesarios para la explotación. Entre ellos figura el alquiler de una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga de petróleo, la contratación de una plataforma de perforación y los servicios asociados para completar los pozos. La compañía indicó que las obras de adaptación de esa infraestructura ya comenzaron y que parte de los trabajos fueron trasladados desde Medio Oriente hacia Asia durante este año.

Otro dato relevante es que la explotación ya cuenta con el respaldo formal de la administración colonial británica de las islas. El informe financiero revela la firma de un acuerdo tributario definitivo entre Rockhopper y el gobierno isleño para resolver controversias fiscales previas y garantizar la viabilidad jurídica del proyecto. El convenio establece pagos por un total de 30 millones de libras esterlinas vinculados al desarrollo de Sea Lion y a la futura producción de crudo.

La empresa considera que la explotación tiene un amplio margen de rentabilidad. En sus presentaciones a inversores sostiene que el proyecto posee un costo de equilibrio inferior a 24 dólares por barril, un nivel que le permitiría operar incluso en escenarios de precios internacionales significativamente más bajos que los actuales. Entre los principales riesgos identificados por la compañía aparecen eventuales sobrecostos de construcción, fluctuaciones en el precio del petróleo y factores geopolíticos vinculados a la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido.

En ese sentido, el propio reporte corporativo menciona explícitamente que la soberanía de las Islas Malvinas continúa siendo disputada por la Argentina y reconoce que esa situación constituye un riesgo de fondo para el proyecto. Sin embargo, aclara que hasta el momento no registró interrupciones operativas derivadas de ese conflicto.

La magnitud económica de Sea Lion explica el interés de las compañías involucradas. Rockhopper estima que el valor de sus reservas y recursos asociados al yacimiento supera los 2.000 millones de dólares y sostiene que futuras etapas de desarrollo podrían incrementar significativamente esa cifra. Incluso ya analiza incorporar una segunda unidad flotante de producción con capacidad para procesar alrededor de 125.000 barriles diarios con el objetivo de acelerar la explotación de nuevas áreas del campo.

Las proyecciones difundidas por la compañía muestran además que la primera etapa del desarrollo es apenas una parte de un plan más amplio para explotar la cuenca norte de Malvinas. Los documentos corporativos indican que el consorcio evalúa acelerar las fases posteriores del proyecto y aprovechar el flujo de fondos generado por las primeras exportaciones para financiar nuevas perforaciones y ampliar la capacidad productiva.

Mientras la administración colonial avanza con la construcción del nuevo puerto y las petroleras aseguran el financiamiento necesario para comenzar las perforaciones, el proyecto Sea Lion se acerca a una etapa que durante más de una década permaneció en el terreno de las expectativas. La combinación entre infraestructura portuaria, financiamiento internacional y reservas certificadas configura el escenario para que las Islas Malvinas ingresen como productor de petróleo en escala comercial a partir de 2028, consolidando una actividad económica que Argentina considera ilegal por desarrollarse sobre recursos naturales ubicados en un territorio cuya soberanía continúa en disputa.