Hace 40 años, el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas condenó a los comandantes de la Junta Militar por su desempeño en la Guerra de Malvinas
- 27 de mayo de 2026 – https://www.lanacion.com.ar/

2 de abril de 1982. Una imagen histórica: la rendición británica en Puerto Stanley. (Foto de Rafael WOLLMANN / Gamma-Rapho a través de Getty Images)Rafael WOLLMANN – Getty Images
El 15 de mayo de 1986, el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas (CONSUFA) emitió un fallo histórico en la denominada “Causa Malvinas”. Tras un juicio que duró poco más de dos años y seis meses, condenó a los comandantes que integraban la tercera Junta Militar: el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, el almirante Isaac Anaya y el brigadier Eduardo Lami Dozo.
Es el único acto de Justicia que hay en relación a las responsabilidades estratégicas, operativas y penales derivadas de la Guerra de Malvinas. Las malas decisiones, las fallas operativas, los “errores de cálculo”, la falta de profesionalismo, la negligencia e improvisación criminal… todo recayó en tres condenados. Nada más.

EN primer plano, el almirante Jorge Isaac Anaya. Detrás, el general Leopoldo Fortunato Galtieri y el brigadier Lami Dozo. La imagen fue tomara en 1985, durante el recordado “Juicio a las Juntas”. Al mismo tiempo, el CONSUFA los juzgaba por su desempeño en la “Causa Malvinas”JORGE PI„EIRO/LN
Héctor Tessey es capitán (RE) del Ejército Argentino y veterano de la Guerra de Malvinas: se desempeñó como Jefe de la Batería C del Grupo de Artillería 3 en los combates por la defensa de Puerto Argentino. Puso el cuerpo en el campo de batalla y padeció en carne propia la ineptitud de los superiores. Es, entre otros títulos, Licenciado en Ciencias de la Educación y Magíster en Defensa Nacional. Hizo su tesis sobre el “Informe Rattenbach”, el documento que utilizó el CONSUFA como base para el juicio por la “Causa Malvinas”. Hoy dedica su vida a la docencia y la investigación.

El VGM Héctor Tessey en el Edificio Libertador durante La Noche de los Museos, frente a una maqueta que recrea su posición en Malvinas
-¿Por qué el gobierno militar decide enjuiciar a los comandantes que ordenaron y condujeron la guerra?
-Los militares necesitaban dar una respuesta al interior de la fuerza, que se debatía en internas, como siempre, pero también a la sociedad que manifestaba su descontento con el Proceso de Reorganización Nacional.
-Ni el “Informe Rattenbach” primero ni el CONSUFA después cuestionan el derecho legítimo de la República Argentina sobre la soberanía de las islas Malvinas, pero ambos condenan de manera categórica la decisión de ir a la guerra en las condiciones en que se hizo.
-Rattenbach sostiene que la Guerra de Malvinas fue una maniobra política, de política internacional, pensada, analizada y planteada, pero mal prevista. Él dice que está bien hacer una operación de ese tipo para decirle a Gran Bretaña “vamos a dialogar, déjense de correr el arco”.
-Habla del plan original, la Operación Virgen del Rosario.
-Sí, el que proponía “ocupar para negociar”. Todos los países usan el instrumento militar para su política exterior. Rattenbach dice que fue un buen plan, aunque extemporáneo. En una de las citaciones, el general Rattenbach le pregunta a Galtieri “¿por qué hicieron eso el 2 de abril? ¿por qué no esperó que mejore el clima, que la flota británica se desarme?“. Galtieri declara que había que defender la dignidad nacional tras el ”Incidente Davidoff” en las Islas Georgias (Nota del Editor: el 19 de marzo de 1982, el chatarrero Constantino Davidoff junto a un grupo de obreros iza la bandera argentina y entona el Himno Nacional en Puerto Leith, desencadenando la reacción del gobierno británico). Además, Galtieri dice que anticipó la operación porque en 1983 se iban a cumplir 150 años de ocupación británica y eso hubiese puesto al país en una situación legalmente incómoda. A lo que Rattenbach responde que en el Derecho Internacional, 150 años no dan derecho a nada.

Los obreros que protagonizaron el “incidente Davidoff” en Puerto Leith, islas Georgias del Sur
-Entre el “incidente Davidoff” y el día del desembarco argentino, el 2 de abril, pasaron apenas dos semanas.
-El plan estaba muy a mano. En diciembre de 1981, cuando le ordenan al almirante Carlos Büsser, al general Osvaldo García y al brigadier Sigfrido Plessl “piensen esto”, los tres contestan “bueno, pero nunca antes de agosto o septiembre”. Y después les dicen “achiquen” y ellos responden “bueno, pero nunca antes del 15 de mayo”. Y cuando pasa lo de Davidoff, en marzo, Galtieri les dice: “Ya, es ahora”. Büsser tenía al Batallón de Infantería de Marina 2 entrenándose en operaciones anfibias y de desembarco en la zona de Puerto Madryn. Estaban con el fusil tibio, digamos. Así, sin más juicio ni argumentos, se precipitó la acción.
-¿Quiénes son los responsables del plan de guerra?
-El plan de ocupación, el original, lo armaron entre Büsser, García y Plessl, por pedido de la Junta. El que lo impulsa dentro de la Junta es Anaya.
-El informe lo pide el general Cristino Nicolaides, miembro de la cuarta junta.
-Él es quien convoca a la Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades del Conflicto del Atlántico Sur (CAERCAS), que estaba conformada por dos oficiales de cada arma, todos de gran prestigio interno y difícilmente presionables. El presidente de la comisión fue el teniente general Benjamín Rattenbach, el general más antiguo, por eso se la recuerda como “Comisión Rattenbach”.

El teniente general Benjamín Rattenbach llegó a presidir la CEARCAS por que era el general más antiguo y por su intachable carrera militar
-Pero no era la idea, en principio, hacer un juicio. El informe podría considerarse como una auditoría interna.
-Lo que pide Nicolaides es “analicen y díganme responsabilidades”. El comodoro Rubén Moro, que murió en marzo, fue secretario de la CAERCAS. Él me contó que cuando se juntaron los seis por primera vez en el Congreso, donde trabajaron, Rattenbach propuso hacer un informe “rápido y corto” para darle pronta respuesta a la Junta. Y los otros cinco, encabezados por Cabrera, le respondieron: “General, usted es el más antiguo, pero acá somos seis pares, vamos a votar. Yo propongo un informe, lo extenso que sea, no importa cuánto, para ir a fondo y para aprovechar porque esta es una oportunidad única”. La votación terminó 5 a 1 a favor del informe largo. Después de tres meses de investigación, Rattenbach creyó que tenía algo contundente y le llevó un informe corto a Nicolaides. “¿Firmaron los seis?“, preguntó el entonces presidente. Cuando supo que la respuesta era negativa, ordenó: ”Tráigame lo que quiera, pero filmado por los seis”. El informe final fue firmado por Rattenbach pero “en disidencia”, molesto por la extensión y el tiempo insumido.
-¿Qué pasó con ese informe corto?
-Se lo pedí al hijo de Rattenbach, que era coronel, artillero y músico, que tuvo una sala del Teatro Colón a cargo. Pero no me lo dio.

El coronel, músico y compositor Augusto Rattenbach, hijo del teniente general Benjamín Rattenbach (foto: Rafael Calviño)RAFAEL CALVIÑO
-¿Cuál es, a su criterio, la calidad del informe?
-El informe largo está muy bien trabajado, es un documento valiosísimo. Tuve la posibilidad de estudiar un ejemplar impreso. Cada miembro del CAERCAS se llevó una copia. Cuando murió el brigadier Carlos Alberto Rey, la mujer lo llamó a Moro y le dijo “mi marido me dijo que cuando él falleciera le diera esto a usted”. Y le dio el ejemplar completo, los 17 tomos. Después, Moro me lo prestó. El tomo 1 es el informe final. Después tiene un tomo de actas, otros diez de documentos y cinco de declaraciones.

Se imprimieron muy pocas ediciones completas del Informe Rattenbach, que consta de 17 tomos. Una de ellas se encuentra hoy en el Museo Malvinas
-El informe es presentado días antes del regreso de la democracia.
-El 30 de septiembre de 83, un mes antes de las elecciones. Lo recibe el presidente Reynaldo Bignone y lo remite al Equipo de Compatibilización Interfuerza (ECI), también compuesto por dos oficiales de cada fuerza. El ECI le dice a la Junta “esto es muy extenso, el tiempo que tenemos no nos alcanza, pero por lo que hemos visto, el documento tiene vida propia”. Y le sugieren a Bignone que lo clasifique como un documento secreto, por que su contenido podía afectar las relaciones internacionales de la Argentina. Así es como, en un mismo decreto (el 2971/83), Bignone ordena que el Informe Rattenbach pase a ser un secreto político y militar “hasta que la Argentina ejerza efectivamente la soberanía sobre los alchipiélagos” y le dice al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CONSUFA) que enjuicie a los responsables que surgen de estos documentos.

Buenos Aires, 22 de marzo de 2012. Después de 29 años archivado como “documento secreto”, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner desclasificó el Informe Rattenbach y lo presentó con un acto en la Quinta de Olivos. Participaron su vicepresidente, Amado Boudou, su jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, y el ministro de Defensa, Arturo Puricelli. Foto: Alejandro Moritz/Télam/
-El informe, naturalmente, no fue bien recibido por las Fuerzas Armadas. Pero, años más tarde, la desclasificación tampoco tuvo una gran recepción en el arco político.
-Yo inicié el proceso de desclasificación. Cuando se desclasifica, en 2012, la presidenta era Cristina Fernández de Kirchner, con la política de desmalvinización y antimilitar a full… Los militares interpretaron que la desclasificación era una maniobra política para atacarlos. Ningunearon el informe, dijeron que está mal hecho. En el video que hizo el gobierno para presentar el Informe Rattenbach, se dice “por fin tenemos los testimonios de los torturados”. Pablo Echarri pone la voz en off. ¿Para qué tergiversar? Si el Informe Rattenbach tiene 61 testimonios y no hay soldados, ni suboficiales, ni oficiales jóvenes. Son todos capos, porque el objetivo del Rattenbach era mirar el nivel político y el nivel estratégico militar. Al final, como los kirchneristas no encuentran en el Informe Rattenbach las pruebas de torturas y de terrorismo de Estado en las islas, tampoco le dan bola. En definitiva, no le da bola a nadie.
-¿No hay testimonios de torturas a soldados en el Rattenbach?
-No, en el Rattenbach no hay nada de eso. La confusión se genera por que al mismo tiempo se desclasificó otra documentación donde sí hay denuncias de soldados. Pero estos te mezclan todo…
-¿A quienes sienta en el banquillo de los acusados el CONSUFA?
-Son 16 militares y un civil, Nicanor Costa Méndez. Pero como el ex canciller no estaba en los temas militares, enseguida lo dejan de lado.

El canciller Costa Méndez fue el único civil que el CONSUFA sentó en el banquillo de los acusados.
-No juzga la decisión de ocupar Malvinas, pero sí cómo se hizo.
-El CONSUFA entiende que si se mete en la cuestión política puede generar problemas en el plano internacional. La resolución de las Naciones Unidas dice, claramente, “colonia” y “descolonizar”. Si critica la operación de “ocupar para negociar” puede lastimar nuestra posición en el derecho internacional. Por eso deja de lado lo político y se centra en la parte militar.
-El informe refiere a una pésima evaluación de la capacidad militar del enemigo.
-Hay una parte que es contundente. Rattenbach le pregunta a Galtieri: “¿Usted pensó hacerle la guerra a Gran Bretaña?“. Y Galtieri responde: ”No, porque yo no quería derrotar militarmente a Gran Bretaña y a Estados Unidos para no poner a la Argentina en una situación difícil“. Está textual. Entonces Rattenbach le pregunta: “¿y qué pensó usted cuando dijo la frase ‘si quieren venir que vengan’? ¿la pensó o fue una improvisación?“. Responde Galtieri: ”No, fue una improvisación producto de la emoción”.

El general Leopoldo Fortunato Galtieri en el balcón de la Casa Rosada, el 2 de abril de 1982 ARCHIVO LA NACION
-El plan original terminaba el 3 de abril.
-Exacto. A partir de ahí, todo es improvisación. Galtieri manda a la Brigada 10 sin avisarle al general Menéndez, gobernador militar de las Islas Malvinas. Menéndez se entera cuando el general Oscar Jofre lo llama por teléfono y le dice: “negro, estoy acá, en el aeropuerto, me mandó Galtieri”. Son 5.000 tipos, hay que darles de comer… Después, cuando recorre las islas, Galtieri se da cuenta de que son muy grandes y resuelve “que venga la brigada 3″. No consulta ni con su Estado Mayor ni con la Junta. Es la peor improvisación.
-De acuerdo a lo investigado por la CAERCAS, ¿cómo era la guerra que Galtieri imaginó?
-”Yo siempre pensé en un duelo a primera sangre“, le dice Galtieri a Rattenbach. Esto está en la transcripción de las entrevistas que hizo la comisión. Le preguntan a qué se refiere con eso de “duelo a primera sangre” y Galtieri detalla: “Bueno, un duelo a primera sangre es, viene la flota, están nuestras tropas, por eso mandé dos brigadas, desembarcan, nos enfrentamos y con ese enfrentamiento salvamos el honor de las partes y en ese duelo a primera sangre nos sentamos a negociar”. Así fuimos a un escenario de guerra insular aeronaval, sin superioridad naval ni aérea, con un ejército anclado ahí.

El dictador Leopoldo Fortunato Galtieri visitó las Malvinas el 22 de abril de 1982 y fue recibido por el general Mario Benjamín Menéndez, designado gobernador de las islas.
-El informe hace hincapié en la falta de coordinación entre las distintas fuerzas en la guerra.
-El órgano de asesoramiento que reunía a las tres fuerzas era el Estado Mayor Conjunto. Estaba vigente desde 1966, con la Segunda Ley de Defensa Argentina, de Onganía. Ahí se establece la “conjuntés”: habla de doctrina, equipamiento y entrenamiento conjuntos. ¿Para qué? Para poder trabajar coordinados en un escenario de conflicto. Pero el organismo solo existía en los papeles. De hecho, cuando algún general, brigadier o almirante era designado al Estado Mayor Conjunto, se entendía que lo planchaban. En Malvinas, destaca Rattenbach, cada fuerza hizo su guerra.
-¿Qué dice Rattenbach sobre la sorpresa por el apoyo de Estados Unidos al Reino Unido?
-Ahí carga las tintas sobre Costa Méndez. Cuando el Consejo de Seguridad de la ONU llama a las partes a detener las acciones y negociar, con la Resolución 502, la Junta convoca a Costa Méndez quien les dice: “Sigamos igual, tenemos un escenario favorable”. Y salió todo mal. Si Argentina hubiera cumplido con la 502, no era culpable de nada y hubiese seguido negociando. Al llenar las islas de soldados, Argentina carga la culpa de ser el que desata el conflicto. Todos estos desaciertos están en el informe.

El canciller Nicanor Costa Mendez vuelve de una reunión del Consejo de seguridad de las Naciones Unidas, en los Estados Unidos, y dice que la posibilidad de la guerra con Inglaterra “se aleja”LA NACION
-¿La sentencia del 15 de mayo es unánime?
-Sí. Pero centra la responsabilidad en la Junta Militar. Cargan este concepto de negligencia en los decisores y pone a los otros imputados como víctimas de estas decisiones. Es como una obediencia debida en la guerra.
-¿Qué criterio utilizan para establecer condenas?
-El CONSUFA dice ¿quién incidió más con su accionar o con sus decisiones? Primero, Anaya por que quitó la flota. Le da 14 años. Después Galtieri, por haber mandado tropas de forma innecesaria sin logística. Lo condenan a 12 años. Y, por último, a Lami Dozo le dan 8 años, por que la Fuerza Aérea puso la carne en el asador.
-La defensa apela.
-Sí. Y la Cámara, en 1988, unifica 12 años de condena para los tres comandantes y la destitución. Pero al año siguiente vienen los indultos…

Menem anuncia los indultos a militares y civiles, el 7 de octubre de 1989, desde El Chamical, La RiojaTÉLAM
-¿Es cierto que Rattenbach pide pena de muerte para los condenados?
-El Informe Rattenbach no condena, pero encuadra los delitos cometidos en el Código de Justicia Militar. A Galtieri y Anaya, por ejemplo, los encuadra en los artículos 839 (por no proveer a las tropas los elementos de guerra y abastecimiento necesarios) y 747 (falta de auxilio en tiempo de guerra). Los dos artículos contemplan pena de muerte o reclusión.

Carátula de la sentencia que dicta la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal en la “Causa 59”. Allí revisa el juicio del CONSUFA y, finalmente, equipara las condenas para los tres comandantes de la Junta Militar: Galtieri, Anaya y Lami Dozo reciben una pena de 12 años de prisión.
-A propósito, el informe hace referencia también a los problemas de logística y a la falta de comida en el frente.
-Sí. Eso sucedió y hay responsabilidad. Pero la defensa de los oficiales fue tirar toda la culpa para arriba. Y ahí terminamos con estos tres condenados y nada más.
-¿El Informe Rattenbach destaca actos heroicos?
-Sí, algunos. Pero para esa evaluación se sostiene solamente en las declaraciones de los jefes. No incursiona en el nivel táctico, no habla con “los de abajo”.

El teniente general Benjamín Rattenbach con uniforme militar
“Se saltearon todos los procesos”
Héctor Tessey insiste en un concepto básico que está presente en el Informe Rattenbach: la Junta Militar se salteó todos los protocolos. Quemó los libros. Cuando ordenó el plan de ocupación de las islas, Galtieri no presentó la Directiva Estratégica Nacional (DENAC), el documento político que debe emitir la máxima autoridad para la planificación de un conflicto o de la defensa del país.
Habla también de una curiosa superposición de roles. La Junta Militar representaba al máximo poder político. La estrategia militar era responsabilidad del Comité Militar, que estaba integrada por los comandantes de cada fuerza que eran, no casualmente, los integrantes de la Junta Militar, y por el ministro de Defensa. Pero el ministro Amadeo Frúgoli nunca fue convocado. Continúa Tessey: “Rattenbach le pregunta a Galtieri: ‘¿por qué no lo incorporaron al ministro de Defensa?’. Y Galtieri responde ‘porque era civil y no iba a entender’. Entonces, Rattenbach le dice ‘justamente, porque era civil, les hubiera aportado un pensamiento lateral importante que hubiera enriquecido las decisiones de la Junta’. Yo digo, entonces, si era civil y no iba a entender, ¿para qué lo pusieron de ministro?“.

Una imagen tomada durante la Guerra de Malvinas cerca de Puerto Argentino: Héctor Tessey, teniente primero Iparraguirre y el mayor Nani
Se refiere también a los problema en el ejercicio del mando y la carencia de liderazgo en algunos oficiales. “El general Joffre, comandante de la décima brigada, responsable de la defensa de Puerto Argentino, se metía en la radio a ordenarle a un capitán de primera línea. ¿Y el jefe? ¿y la operación? ¿y los del medio? Nada. Nadie le decía nada a Joffre, por que era así, estaba rota la cadena de mando”, grafica Tessey.
En el mismo sentido, Tessey asegura que los Estados Mayores de aquella época habían llegado a la conclusión de que no valía la pena discutir al comandante. Que, en definitiva, no cumplían ninguna función, sólo decían lo que el comandante quería escuchar y no lo que debía escuchar.
“Burocráticamente se saltearon todos los procesos. No siguieron ninguna norma. Con los efectos que eso tiene después. Cuando vos no hacés lo que está escrito, después no podés improvisar. Nosotros decimos en estrategia que un éxito táctico no enmienda un error estratégico. Cuando está mal parido, sonaste”, concluye Tessey.

2 de abril de 1982. Una imagen histórica: la rendición británica en Puerto Stanley. (Foto de Rafael WOLLMANN / Gamma-Rapho a través de Getty Images)Rafael WOLLMANN – Getty Images
-Muchas decisiones tarscendentes no se consultaron ni siquiera dentro de la Junta Militar.
-La decisión del cese del fuego la toma Galtieri. Cuando Menéndez le dice por la radio “esto no da para más”, Galtieri le responde “usted sabe lo que tiene que hacer”. Después le avisa a Anaya y el último que se entera es Lami Dozo.
-¿Por qué dedicó parte de su vida a estudiar el Informe Rattenbach?
-Por que el informe Rattenbach y el juicio de CONSUFA son importantes. Yo te diría que tienen distintos objetivos. El Rattenbach investiga las responsabilidades y, sin dudas, lo hace. Nos muestra cuáles fueron los procesos decisorios en los distintos niveles para hacer lo que hicieron y cómo se equivocaron. Si yo tengo que obtener experiencias y lecciones aprendidas de la Guerra de Malvinas, tengo que ir al Rattenbach. En los últimos años, para adentro de los institutos militares, le empezaron a dar más atención al Rattenbach, pero como libro de consulta. A mi criterio, tiene que ser una carga curricular.

Junio de 1982: soldados argentinos son vigilados por un soldado británico tras el cese del fuego en la Guerra de las MalvinasAP – Archivo