Malvinas elevó al 50% el límite de bycatch de merluza hubbsi para proteger al loligo

Tras el cierre anticipado y definitivo de la temporada de loligo de 2026, el gobierno de ocupación de las islas atribuye parte de la crisis del calamar a la abundancia de merluza. Por eso elevó la captura incidental permitida y evalúa aumentar la presión de pesca dirigida sobre la especie. El INIDEP cuestiona la hipótesis y advierte sobre el impacto sobre los mejores reproductores.

25/09/2026 – https://revistapuerto.com.ar/

La crisis del loligo en Malvinas puso a la merluza hubbsi en el centro de la discusión. El director de Recursos Naturales de las islas, James Wilson, señaló el aumento de la “merluza depredadora” en la zona de pesca del loligo como uno de los factores detrás de las malas temporadas. Según informó la agencia MercoPress que citó al semanario isleño Penguin News, Wilson anticipó que un documento elevado al Comité Asesor de Pesca a principios de septiembre recomendaría aumentar el esfuerzo sobre las licencias A, que apuntan principalmente a la merluza hubbsi.

La medida se suma a otra que ya está vigente. Según la misma fuente, esta temporada se introdujo un acuerdo que elevó del 10% al 50% el límite de captura incidental de merluza. John Barton, antecesor de Wilson en la Dirección de Recursos Naturales durante 33 años, integra actualmente la junta directiva de la Falkland Islands Fishing Companies Association (FIFCA) y encabeza de manera interina el Loligo Producers Group, que nuclea a los productores de calamar. Barton afirmó que la medida “ha estado funcionando bien”, aunque advirtió que podrían ser necesarias acciones adicionales para proteger al loligo durante la veda previa a la temporada. Entre las opciones en análisis figura enviar un buque al Loligo Box entre zafras para detectar cuándo comienza el ingreso de merluza. La advertencia de Wilson llegó cuando el aumento del bycatch al 50% ya estaba en vigor: “Si removemos a un depredador puede que, como en ocasiones, tenga consecuencias no intencionadas desde la perspectiva de un ecosistema”.

Pescan más de lo que miden

El director de Recursos Naturales atribuyó el aumento de la merluza en el área “muy probablemente” al cierre de áreas de pesca en aguas argentinas. En rigor, la recuperación del recurso responde al Área de Veda Permanente para la Protección de Juveniles de Merluza, que nuestro país sostiene desde 1997 y que permitió revertir una grave crisis.

A diferencia de la Argentina, donde el INIDEP evalúa el estado de la merluza hubbsi con series de datos que abarcan décadas, la información que difunde el gobierno de ocupación sobre el recurso en el área bajo su control resulta escasa. La campaña de investigación realizada en febrero estimó la biomasa de merluza común en 46.434 toneladas. Según informó Wilson, la cifra es un 12,1% inferior a la de un año antes, pero se ubica un 48% por encima del promedio 2023-2025.

Pero ese valor contrasta con lo que se pesca en las islas. Según el informe de licencias 2026 del propio Departamento de Pesca de Malvinas, en 2024 se capturaron en esas aguas 53.850 toneladas de merluza común. Es decir, en un año se extrajo más merluza que la biomasa que registró la campaña.

La diferencia podría explicarse porque la campaña refleja lo que hay en la zona en febrero, mientras que la temporada fuerte de merluza en las islas se extiende de marzo a septiembre. Pero también plantea interrogantes sobre la solidez de la evaluación que realizan las islas: con una captura anual que supera a la biomasa estimada, resulta difícil conocer cuál es el verdadero estado del recurso en el área.

Desde el INIDEP, el director de Investigación, Otto Wöhler, advirtió en diálogo con Revista Puerto sobre el costo de la migración de la merluza hacia esas aguas. La merluza “excede en su migración la zona económica exclusiva argentina”, y los ejemplares que más migran son los más grandes. Por eso, la pesca en Malvinas y en el área adyacente “recae sobre los mejores reproductores”. Según sus estimaciones, esa captura supera las 110.000 toneladas: entre 60.000 y 70.000 en Malvinas y alrededor de 50.000 en el área adyacente.

Una hipótesis discutida

La ciencia pesquera de las islas ya había ubicado a la merluza en un plano secundario. En noviembre de 2024, el jefe de Ciencia Pesquera del Departamento de Pesca de Malvinas, Andreas Winter, sostuvo ante Sustainable Fisheries, de la Universidad de Washington, que la especie “es bastante omnívora y come cualquier cosa”. Agregó que se esperaba que fuera “un factor que contribuye, pero no tanto como la corriente de Malvinas”. El propio Wilson mencionó también corrientes oceanográficas y un aumento de la presión de pesca, con “naves más grandes, con más potencia”.

Wöhler puso en duda la relación entre ambas especies. “Es difícil de establecer porque la merluza se pesca principalmente al noroeste de las islas mientras que el loligo está al sudoeste”, explicó. Y agregó: “No sabemos hasta qué punto puede ser una excusa para un problema de mal manejo”. Su principal preocupación es que las islas aumenten la presión sobre la merluza para favorecer al loligo: “Eso sí puede llegar a ser preocupante: sacar la merluza del área por sobrepesca para favorecer al otro recurso”.

El frente comercial

Una mayor captura de merluza en las islas podría tener también un efecto comercial, porque buena parte de esa pesca queda en manos de capitales españoles. Los 16 arrastreros que integran la flota de loligo navegan con bandera de las islas, pero operan a través de sociedades vinculadas a siete grupos pesqueros de Vigo, Cangas, Marín y Moaña, según relevamientos de la prensa española. Esa cifra coincide con las 33 asignaciones de licencias de loligo (17 de tipo C y 16 de tipo X) que registran para 2025 las estadísticas oficiales del gobierno isleño, dado que cada buque toma una licencia por temporada. En el caso de las licencias A, las que apuntan a la merluza, 11 de las 24 asignaciones del año pasado correspondieron a buques de bandera española.

Vigo es el principal puerto de destino de esas capturas. En 2019, el presidente de la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI), Javier Touza, estimaba que alrededor del 25% de las importaciones pesqueras de ese puerto provenían de las islas.

España es, a su vez, el principal comprador del filet de merluza argentino. Según el informe de CAPeCA, elaborado por Fabián Pettigrew a partir de datos del INDEC, entre enero y agosto se exportaron a ese destino 15.456 toneladas por US$ 56 millones. El volumen creció un 16,9% y el precio promedio llegó a US$ 3.624 por tonelada, un 11,6% más que en igual período de 2025. Es el valor más alto entre los grandes mercados de ese producto.

El segmento más expuesto por el aumento del bycatch sería el de la merluza congelada entera. En ese rubro, España es todavía un destino menor para la Argentina, pero en crecimiento: entre enero y agosto se exportaron 2.379 toneladas, un 78,4% más que en igual período de 2025, por US$ 5,9 millones. El precio promedio fue de US$ 2.485 por tonelada, por encima del promedio general del producto que se ubicó en US$ 1.789.

Por ahora, los números no muestran presión sobre los precios: tanto el filet como la merluza entera se venden más caros en España que un año atrás. El impacto dependerá de la magnitud de las capturas adicionales y, en particular, de si se aprueba el aumento de esfuerzo sobre las licencias A y si se mantiene un nivel tan elevado de bycatch permitido.

Temporadas en caída

La discusión se da en el peor momento de la pesquería de loligo. En 2024 la segunda temporada no llegó a abrirse, y en 2025 hubo aperturas demoradas y cierres anticipados. Este año, la segunda zafra volvió a cerrarse pocos días después de reabrir, y el gobierno isleño confirmó luego el cierre total de la pesquería hasta febrero de 2027. “No es simplemente la suerte de algunas empresas de pesca, sino más bien un componente mayor de las finanzas de la economía de las Falklands”, sostuvo Barton.

Wilson encargó al equipo científico un informe que explique “qué ha sucedido, causas potenciales, y qué podemos hacer para contar con más y mejor información”. Sus conclusiones y lo que resuelva el Comité Asesor de Pesca sobre las licencias A van a definir cuánta merluza más se pescará en las islas.