Las Malvinas, la tercera ‘M’ de Argentina que explica por qué nunca juegan sólo al fútbol con Inglaterra

El duelo ante los británicos revive un conflicto muy presente en la vida de la selección albiceleste, desde la ‘Mano del Dios’ de Maradona en el 86 que se interpretó como venganza a los cánticos en Qatar y Estados Unidos. “Argentina hace que aflore porque no está resuelto”, explica el historiador Ciccone.

12/07/2026 – https://www.elmundo.es/

Los aficionados de River Plate agitan una bandera argentina gigante con Las Malvinas dibujadas.IMAGO

«Es sólo un partido de fútbol». Es el mensaje que Scaloni trata de imponer en el vestuario de Argentina antes del duelo ante Inglaterra, pero es imposible que cale. Un Argentina-Inglaterra nunca ha sido sólo fútbol. No lo fue en 1966, ni en 1982 y, mucho menos, después de 1986. Una guerra de 74 días que dejó 649 pibes muertos marcó al fútbol argentino para quienes lo vivieron y para sus descendientes. En Qatar ya se percibió, pero en 2026 con mucha más fuerza. Argentina lleva en el alma tres M: MaradonaMessi Las Malvinas. “Hay un sentir nacional que aumenta cuando juega con la selección y que hace que aflore un conflicto que sigue muy presente en el país. Lo puedes ver en los autobuses, en murales, aparece por todas partes y también en el fútbol, donde siempre se visibilizan los conflictos que no están resueltos”, explica en una charla con El Mundo el historiador Carlos Sebastián Ciccone, especialista en el estudio de la construcción de identidades nacionales a través del deporte y, en especial, del impacto de la Guerra de Las Malvinas.

Ciccone pone el punto de partida en 1966, el día en que el defensa Antonio Rattín, fallecido este sábado, fue expulsado del partido ante Inglaterra en Wembley y se fue estrujando el banderín de córner con una bandera inglesa. “Ahí había un conflicto diplomático que afloró en el campo y que diarios argentinos como Crónica aprovecharon para entrelazar fútbol y política, incorporando a sus informaciones a un diplomático como Pepe Muñoz Azpiri que publicó una columna llamada Wembley y Las Malvinas. Era estratégico usar el fútbol en ese contexto”, explica. Un año antes, en 1965, la ONU había reconocido que existía un conflicto entre Reino Unido y Argentina por el territorio que debían solucionar. Aquella sanción a Rattín -de la que nacieron las tarjetas en el fútbol- hizo que los jugadores de la selección fueran recibidos como héroes en su retorno a Argentina, “casi como campeones morales”, recuerda Ciccone.

En los 80, Las Malvinas se vuelven más presentes. El 2 de abril de 1982, la Junta Militar, con Galtieri en la presidencia en los estertores de la Dictadura, ordenó el desembarco de militares argentinos en las islas del sur que Ronald Reagan definió como “ese minúsculo montón de tierra helada” en permanente discusión desde principios del XIX. El destacamento británico se rindió de inicio, pero el Gobierno de Margaret Thatcher desplegó todo el potencial de la Armada británica, consiguiendo la rendición de Argentina el 14 de junio de 1982. En esos apenas tres meses, 649 jóvenes, reclutados de manera obligatoria para hacer el servicio militar, murieron, la mayoría en el hundimiento del buque Ara General Belgrano. Se abrió una dolorosa huella en la sociedad que arrastró al deporte. Un día antes de la rendición, Argentina, que defendía título, debutó en el Mundial de España con una derrota 0-1 en el Camp Nou ante Bélgica. Demasiado descorazonador, tanto que la dictadura militar optó por hacer ‘desaparecer’ a Inglaterra del resto del torneo. Sería eliminada en la segunda fase, como Argentina, por Alemania Federal tras un enfrentamiento directo entre ambas en el Bernabéu en el que los locutores de Radio Rivadavia, la señera en retransmisiones deportivas, recibieron la orden de no pronunciar Inglaterra. “La Dictadura se aferró a la censura. Tampoco se podía escuchar la música en inglés”, recuerda el historiador.

Con la llegada de la democracia, lo ocurrido en Las Malvinas se quiso enterrar. “No se hablaba, se tapaban las consecuencias, a las familias de los caídos, a los veteranos. Estaba latente, pero no afloraba porque el contexto era de desmalvinización“, explica Ciccone. La figura que lo hace estallar todo es Diego Maradona en el Mundial de 1986. Hay un antes y un después de aquella Copa del Mundo. “Es que su figura está muy vinculada a Las Malvinas. Él participó durante la guerra en la colecta de 24 horas y, aunque no habló del conflicto antes, porque nadie preguntaba, se le atribuye una frase en el túnel de vestuarios en la que recordaba a sus compañeros que los ingleses mataron a sus pibes, amigos y vecinos”, recuerda. En esos cuartos de final en el Azteca, el Pelusa hizo el ‘gol del siglo’ y protagonizó la ‘Mano de Dios’, un engaño que se reinterpretó como una venganza histórica. Años después, Maradona reconoció que tenían Las Malvinas en mente en aquel partido: “Decíamos que el fútbol no tenía nada que ver, pero ¡un carajo iba a ser un partido más! Sabíamos que habían muerto muchos pibes, que los habían matado como pajaritos. Aquello era una revancha y así lo sentíamos”.

Los jugadores, tras la pancarta reivindicativa en un amistoso en 2014.
Los jugadores, tras la pancarta reivindicativa en un amistoso en 2014.EFE

Desde aquel momento, en todas las canchas de Argentina se ha hecho presente un conflicto diplomático que sigue latente. “Es verdad que hay una resignificación y quizá algo de banalización, pero sigue muy presente como reivindicación, porque el conflicto se mantiene, y como homenaje”, resume el historiador.

De hecho, en 2014, en un amistoso frente a Eslovenia previo al Mundial de Brasil, en el que fueron finalistas, el once de selección argentina posó con una pancarta que rezaba Las Malvinas son argentinas. En aquel equipo estaban, por ejemplo, Mascherano Maxi RodríguezMessi Di María fueron suplentes. Ese gesto político provocó una multa de FIFA a la Asociación de Fútbol Argentino de 26.000 euros.

Los jugadores de Scaloni reconocen el “gran dolor” que causó la guerra, como el Flaco López, debutante ante Suiza y que creció en la provincia de Corrientes, de donde salieron el 8% de los jóvenes combatientes y donde fueron enterrados más de medio centenar. Además, en esta concentración de Kansas City recibieron la petición de los veteranos del conflicto para que les hicieran llegar una camiseta firmada por todo el equipo para exponerla en el Museo de la Guerra de las Islas Malvinas, en Río Grande. No hubo dudas y la tienen lista.

Sin embargo, de cara a la semifinal, quieren apartarse de las reminiscencias políticas. Para De Paul, Las Malvinas no estarán en discusión en Atlanta. “Pero todos ellos cantarán estrofas de los himnos que corean los hinchas para alentarles”, recuerda Ciccone.

En cada canción que ha pasado de la grada al vestuario aparece el recuerdo. «Por Maldinas/ por el Diego/ por la última de Leo», gritaban en Kansas. La cuarta estrella es el himno de este Mundial, como en Qatar corearon Muchachos : «Por los pibes de Malvinas que jamás olvidaré», Pero hay más, hasta una muy popular en Argentina y dice “Quiero volver a robarle un gol al ladrón“, en recuerdo de la picardía de Maradona. Nadie se olvida de que Inglaterra les debe un trozo de su tierra.