El planteo argentino sumó apoyo regional y volvió a poner en agenda la soberanía, la presencia militar británica y la explotación de recursos naturales en el Atlántico Sur.
martes, 30 de junio de 2026 – https://www.infodefensa.com/

El Comité Especial de Descolonización de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó por consenso una nueva resolución que insta al Reino Unido y a la Argentina a reanudar negociaciones bilaterales sobre la soberanía de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. La decisión mantiene el mandato diplomático basado en la resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU, que reconoce la existencia de una controversia bilateral y encuadra el caso como una situación colonial “especial y particular”.
El reclamo argentino fue expuesto ante el foro por el canciller Pablo Quirno, quien sostuvo que la disputa impide una relación plena entre ambos Estados. “La persistencia de esta disputa impide que la relación entre la Argentina y el Reino Unido alcance toda la profundidad que demanda la historia de ambos países. La Argentina aspira a construir un vínculo maduro y acorde a esa trayectoria compartida. Una relación de esa naturaleza exige abordar la cuestión central. Exige hablar de soberanía”. El planteo argentino reiteró que la cuestión debe resolverse mediante una negociación pacífica, conforme al derecho internacional y a las resoluciones de la ONU.
La posición argentina se apoya en la ocupación británica de 1833, fecha en la que Buenos Aires denuncia la expulsión de autoridades y pobladores argentinos. También rechaza la aplicación del principio de autodeterminación al caso Malvinas, bajo el argumento de que la población actual no constituye un pueblo colonizado titular de ese derecho. Quirno afirmó que en las islas existe “una población británica implantada por la potencia ocupante luego de la expulsión de las autoridades y de los legítimos pobladores argentinos”.
El respaldo regional volvió a ocupar un lugar central en la discusión. Chile presentó la resolución ante el Comité, mientras que la Organización de los Estados Americanos (OEA) había aprobado apenas un día antes una declaración favorable al reclamo argentino. La Cancillería argentina enmarcó ambos pronunciamientos como parte de una política de Estado y de un mandato constitucional que sostiene la reivindicación de soberanía sobre el archipiélago y sus espacios marítimos circundantes.
La dimensión militar también formó parte del planteo argentino. Buenos Aires denunció la presencia de alrededor de 1.200 soldados británicos en las islas, frente a una población aproximada de 3.000 habitantes. Para la Argentina, ese despliegue refuerza una situación colonial y altera el equilibrio estratégico en el Atlántico Sur.
La explotación unilateral de recursos naturales fue otro punto de fricción. El texto identifica el proyecto hidrocarburífero Sea Lion, vinculado a Rockhopper y Navitas Petroleum, como un foco de conflicto en la cuenca Malvinas Norte. La Argentina objeta esas actividades porque considera que se desarrollan en un área cuya soberanía permanece bajo disputa y sin acuerdo bilateral.
La resolución no modifica de forma inmediata la administración británica del territorio ni impone una solución obligatoria. Sin embargo, renueva el marco multilateral que sostiene el reclamo argentino desde 1965 y mantiene activa la exigencia de negociaciones bilaterales. El conflicto conserva una dimensión jurídica, estratégica y política que combina soberanía, descolonización, recursos naturales y presencia militar en el Atlántico Sur.