De Puerto Pirámides a las Islas Malvinas: las operaciones ultra secretas que cambiaron la historia

La Península Valdés – famosa por sus ballenas y su biodiversidad – guarda un capítulo militar poco conocido. Desde Puerto Pirámides hasta el Golfo San José, sus aguas fueron el escenario de dos hitos: la operación encubierta “Playa Vaca” de 1966 en la que participó el Capitán de Fragata (RE) Oscar García Rabini (quien falleció hoy en Mar del Plata) y las prácticas del desembarco en Malvinas que se desarrollaron en marzo de 1982.

miércoles 27 de mayo de 2026 – https://www.adnsur.com.ar/

Puerto Pirámides en el mapa de Malvinas (Entrevista pública): Oscar García Rabini brindó una conferencia abierta en Puerto Madryn en el 2023 en una actividad que fue organizada por el actual diputado provincial, Fabián Gandón. Fundación Pedro Giachino FPG

Distintos puntos de la provincia de Chubut y – en particular – la Península Valdés constituyeron escenarios estratégicos fundamentales para la ejercitación de las Fuerzas Argentinas con vistas a la recuperación del ejercicio de soberanía plena de las Islas Malvinas en diversos momentos de la historia.

Este entrenamiento respondía a una planificación que se había iniciado – en absoluto secreto – casi dos décadas antes cuando la Guerra Fría todavía definía el tablero geopolítico del Atlántico Sur.

En noviembre de 1966, la Armada Argentina puso en marcha una operación encubierta de reconocimiento denominada “Playa Vaca” cuyo objetivo era evaluar la aptitud de ciertas playas del norte de la Isla Soledad para un posible desembarco anfibio.

Se realizó una selección muy exigente del perfil de los hombres para llevar a cabo una misión de absoluta complejidad y riesgo estratégico, militar e incluso diplomático.Se realizó una selección muy exigente del perfil de los hombres para llevar a cabo una misión de absoluta complejidad y riesgo estratégico, militar e incluso diplomático.

Esta operación fue integrada por el entonces Teniente de Corbeta Oscar García Rabini quien junto a otros 87 efectivos  – entre comandos anfibios (APCA), buzos tácticos (APBT) y la tripulación del submarino ARA Santiago del Estero (S-22)— conformó una Fuerza de Tareas de secreto al máximo nivel.

El comandante del submarino, Capitán de Fragata Horacio González Llanos, recibió la orden directa de embarcar a García Rabini y a tres de sus mejores hombres sin revelarles –  inicialmente – la verdadera misión porque se simulaba un mero ejercicio de lanzamiento y recuperación de patrullas.

El primer destino de adiestramiento naval previo a la misión fue  – precisamente – la Península Valdés con foco inicial en Puerto Pirámides desde donde se realizaron ejercicios militares de una alta exigencia.

La Operación ‘Playa Vaca‘ salió desde Mar del Plata, terminó de definirse en Puerto Pirámides y el destino fueron las Islas Malvinas. Con gran profesionalismo, cumplieron todas las etapas del plan.

Durante esa etapa de entrenamiento, las prácticas se extendieron hasta Punta Delgada —en mar abierto— donde se repitieron maniobras de lanzamiento y recuperación diurna y nocturna hasta alcanzar una ejecución perfecta.

Tras completar esa fase de adiestramiento, el submarino ARA Santiago del Estero navegó cuatro días rumbo sur hasta llegar a las inmediaciones de las Islas Malvinas.

Allí se constituyó – formalmente – la fuerza de tareas con apoyo de un buque pesquero en el área y una escuadrilla aeronaval con base en Río Gallegos.

El objetivo principal era reconocer una playa de casi dos kilómetros en la Isla Soledad denominada “Playa Vaca” o “Punta Vaca” para determinar su viabilidad como sitio de desembarco ante un eventual conflicto.

A pesar de las adversidades meteorológicas y de las fuertes corrientes de marea —que en una primera incursión arrastraron tres de los cuatro kayaks hacia el sur— los comandos lograron completar el reconocimiento en dos noches sucesivas.

En esas dos incursiones obtuvieron datos topográficos e hidrográficos de suma importancia que luego serían volcados en un documento secreto.

El informe final se le entregado al Presidente de facto Juan Carlos Onganía y al canciller Nicanor Costa Méndez quien también sería el ministro de Relaciones Exteriores durante el conflicto de 1982.

En Malvinas, relevaron datos importantes que completaron un Informe que se le presentó al Presidente de la Nación de la época.

Aquella operación de 1966 demostró la importancia de contar con zonas de entrenamiento previo que replicaran las duras condiciones australes y fue la Península Valdés la que adquirió un rol silencioso pero decisivo.

LOS EJERCICIOS DE LAS SEMANAS PREVIAS A LA RECUPERACIÓN DE 1982

En diciembre de 1981, el Vicealmirante Lombardo había recibido la orden del Comandante en Jefe de la Armada de iniciar un nuevo planeamiento para la recuperación de las Islas Malvinas ante la posibilidad de que fracasaran las negociaciones con Gran Bretaña.

En marzo de 1982, la Península Valdés volvió a ser el escenario de prácticas militares que constituirían el ensayo general de la ‘Operación Rosario’.

Ese plan – originalmente previsto para julio o agosto de 1982 – fue adelantado por la Armada a la primera quincena de abril por los incidentes en las Islas Georgias del Sur.

En el BIM 2 (Batallón de Infantería de Marina) se intensificaron las inspecciones de armamento, uniformes y municiones. Desde febrero, los oficiales y suboficiales de las compañías vieron aumentar las exigencias de entrenamiento sin despertar sospechas.

En este libro, Schweizer relata los ejercicios que la Armada Argentina desarrolló en Península Valdés y en la Bahía San Román en marzo de 1982.

El plan anual de la Infantería de Marina contemplaba un gran ejercicio anfibio entre el 19 y el 26 de marzo de 1982 con prácticas de desembarco a bordo del ARA Cabo San Antonio.

Ese ejercicio fue – en realidad – el ensayo anfibio de la ‘Operación Rosario’ aunque – en ese momento – se presentó como un adiestramiento rutinario.

El 18 de marzo de 1982, el BIM 2 embarcó en el ARA Cabo San Antonio junto con el Batallón de Vehículos Anfibios y zarpó rumbo a Península Valdés – específicamente – al Golfo San José.

El 22 de marzo se llevó a cabo el “Movimiento Buque a Costa” sobre la bahía San Román, con lanzamiento de vehículos anfibios, cruce de la línea de partida y desembarco en playa.

También se practicó el desembarco en columnas de a dos vehículos, avance hacia el interior y descenso de infantes para brindar seguridad a las tropas que provenían en otro dispositivo de combate.

Las prácticas incluyeron desembarco por “rampa húmeda” (con el buque fondeado en pleno mar), orbitaje circular y detención a metros de la playa para abrir rampas.

El 25 de marzo de 1982 –  tras culminar las ejercitaciones – el personal regresó a la Base de Infantería de Marina Baterías, realizó limpieza de armas y reorganizó sus pertrechos.

Puerto Pirámides es uno de los atractivos naturales más hermosos de la Patagonia que tiene una historia vinculada con momentos centrales de la Argentina.

Los ejercicios de marzo de 1982 en Península Valdés formaron parte del ensayo secreto del Asalto Anfibio que – pocos días después – recuperaría las Islas Malvinas con el BIM 2 como unidad núcleo.

La Península Valdés no solo alberga una reserva natural de valor mundial sino también un capítulo silencioso pero fundamental de la historia militar argentina: allí se entrenaron – con décadas de diferencia – los comandos que reconocieron Malvinas y los infantes de marina que recuperaron el ejercicio de soberanía plena en 1982.

Recordar estos hechos en su justa medida es el mejor homenaje que le podemos brindar a Oscar García Rabini en el día de su fallecimiento porque fue uno de los protagonistas de una historia ultra secreta que recién se desclasificó de los archivos militares en los últimos años.