La enfermera que cuidó a los soldados argentinos
Alicia Reynoso, veterana de Malvinas, enfermera del hospital móvil que funcionó en Comodoro Rivadavia, relató cómo vivió la guerra de 1982 y cómo jóvenes sin experiencia fueron mandados al frente a sabiendas de que el resultado sería catastrófico.
01 de abril de 2026 – https://www.pagina12.com.ar/

Hay historias que hielan la piel, no importa cuántas veces se las escuche. Lo ocurrido durante la Guerra de Malvinas es uno de esos casos. Más cuando la óptica cambia y las voces describen el dolor y la angustia.
Entrevistada por Radio 750 Alicia Reynoso, veterana de Malvinas, contó cómo vivió la guerra de 1982 desde su puesto en la enfermería del hospital móvil que funcionó en Comodoro Rivadavia.
Desde el continente, y como parte del cuerpo de la Fuerza Aérea, dio su visión sobre lo ocurrido y explicó cómo los jóvenes fueron mandados al frente con escasa capacitación y a sabiendas de que el final sería trágico para ellos.
El camino de las mujeres a la guerra
En primer lugar, ante la consulta de Mejor que mañana, por Radio 750, Reynoso contó cómo llegó a formar parte del ejército en un momento clave de la historia argentina, que es recordado cada 2 de abril.
“La verdad es que las mujeres veteranas de guerra, como personal militar, cumplimos con el juramento que habíamos hecho a escasos dos años en una prueba piloto de que ingresen mujeres”, comenzó señalando.
Y añadió: “Ese juramento se hizo efectivo años después cuando tuvimos la orden de marchar al sur con nuestro hospital. Y lo hicimos de la mejor manera posible. A pesar de nuestra poca experiencia, con 22, 23, 24 años”.
“Lo hicimos de la mejor manera, como lo hicieron todos, algunos dando la vida. Y son los héroes que dieron nacimiento a esta democracia que tan poco cuidamos”, reflexionó.
La visión desde el hospital
Desde el hospital móvil, ubicado en el sur del país, Reynoso contó cómo se vivió la guerra: “Nosotras como enfermeras teníamos el trabajo de recepción y atención de todos los heridos”.
“La atención fue de heridos de guerra, algo diferente a lo que habíamos vivido hasta ese momento. Fue un momento que nos hizo crecer de golpe como mujeres, como profesionales”, añadió.
Esto lo explicó de la siguiente manera: “Porque además de nuestro cuidado del cuerpo, tuvimos que cuidar y curar las heridas del alma, que te puedo asegurar que en muchos casos dolían más que las del cuerpo mismo”.
“Y digo todos los soldados, sin distinción de rangos. Pero en la mayoría eran jóvenes de 18 años que la guerra misma fue la instrucción completa que recibieron. Ellos ingresaron en febrero y dos meses después estaban en la guerra”, resaltó.
Curar el alma
Para la veterana de guerra, el hecho de que los pacientes hayan sido jóvenes con escasa experiencia y que hacía apenas dos meses no se podían ni imaginar lo que iba a deparar la vida, fue un factor central.
“No había un medicamento para curar el alma. Se curaba con la contención. La Fuerza Aérea estuvo muy acertada en poner a mujeres en esa línea”, afirmó, sobre esa barrera de empatía con la que los soldados eran recibidos.
Luego, afirmó: “Traíamos los cuerpos en aviones volando a muy baja altura, ellos pedían por su mamá, preguntaban por su mamá. Eran jóvenes valientes, de 18 años, en un servicio militar obligatorio”.
“También nos decían que íbamos perdiendo, que tenían hambre, que tenían frío”, relató, en el marco de una narrativa que hiela la piel y que recuera uno de los momentos más trágicos que vivió el país.
Reynoso, después, sumó: “La clase 62 eran soldados con muy poca experiencia en tiempo. Porque al poco tiempo de que ingresaron fueron enviados al conflicto. La guerra, para muchos, fue la instrucción”.
Por eso, finalizó: “Este 2 de Abril, más que nunca, embanderemos nuestro cuerpo desde adentro hacia afuera. Hoy más que nunca tenemos que decir ‘no a la guerra, sí a la paz y las Malvinas fueron, son y serán argentinas’”.