19/01/2026 – https://www.escenariomundial.com/

La Real Armada Británica confirmó el recambio del patrullero asignado como presencia naval permanente en las Islas Malvinas: HMS Forth inicia su regreso al Reino Unido tras más de seis años en la zona y HMS Medway asume la guardia desde el Puerto Militar, próximo a la base militar Monte Agradable (Mount Pleasant). El movimiento sostiene el dispositivo británico en el Atlántico Sur en medio de los reclamos argentinos y una etapa de acercamiento político con la administración de Javier Milei. Una rotación que Londres presenta como continuidad operativa, pero que, en la práctica, ratifica una presencia militar sostenida y funcional a la disuasión frente a la Argentina.

HMS Fort y HMS Medway entrando al puerto militar de las Islas Malvinas. Crédito: Real Armada Británica
El anuncio fue publicado el 19 de enero y enmarcado en su esquema global de patrulleros oceánicos de despliegue prolongado. En el mismo comunicado, el comandante británico en la región, el brigadier Charlie Harmer, despidió a la dotación de Forth y dio la bienvenida a Medway, formalizando el traspaso de tareas en el área operativa que incluye también Georgia del Sur.
Londres acompañó el recambio con una enumeración de actividad para subrayar normalidad y control efectivo: Forth acumuló 155.000 millas náuticas de patrullas desde su arribo a East Cove, con operaciones orientadas, según la versión británica, a “seguridad marítima”, cooperación con fuerzas británicas en islas y, de manera central, protección pesquera. Ese punto no es menor: para el Reino Unido, el patrullero es la herramienta de presencia cotidiana que sostiene la presencia marítima alrededor del archipiélago; para la Argentina, es parte del andamiaje que permite consolidar hechos sobre el terreno en una zona cuya soberanía reclama.
Presencia permanente, recursos y señal política en el Atlántico Sur
El recambio Forth–Medway no altera el diseño británico: lo preserva. La lógica es mantener una plataforma naval de baja a media intensidad, constante, integrada al dispositivo mayor que aporta la base de Monte Agradable (Mount Pleasant) y el resto de las fuerzas británicas en el Atlántico Sur. Esa combinación, presencia naval continua más capacidad aérea y logística, es la que permite que Londres no solo patrulle, sino que también envíe una señal de disponibilidad operativa sostenida.

Del lado argentino, el dato político es que no se trata de un episodio aislado, sino de una rutina que convive con reclamos diplomáticos recurrentes. En un comunicado oficial del 3 de enero de 2026, la Cancillería reafirmó los derechos de soberanía sobre Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, recordó los llamados de Naciones Unidas a negociar y cuestionó los actos unilaterales del Reino Unido, incluyendo licencias “ilegales e ilegítimas” vinculadas a pesca e hidrocarburos. En esa lectura, el patrullero no es un detalle técnico: es el engranaje que respalda, en el mar, ese esquema de explotación y administración unilateral que Buenos Aires denuncia.
La pregunta inmediata era si habría un reclamo argentino puntual por la rotación anunciada el 19 de enero. Hasta el cierre, no se observa un pronunciamiento específico sobre el recambio Forth–Medway, pero sí una continuidad de postura: el 14 de enero de 2026 la Cancillería volvió a exhortar al Reino Unido a retomar negociaciones y a encauzar la disputa por vía diplomática, remarcando antecedentes históricos en los que Londres aceptó discutir la cuestión de soberanía.

Ese contraste, rotación operativa británica sin sobresaltos versus reclamo argentino persistente, es, en sí mismo, parte del mensaje: el Reino Unido administra continuidad sobre el área; la Argentina insiste en que esa continuidad ocurre en un marco de ilegalidad que requiere negociar.
En paralelo, el recambio se produce mientras la relación política atraviesa una fase ambigua. Milei sostuvo ante medios británicos que existen conversaciones para abordar el veto y las restricciones que impactan sobre el reequipamiento militar argentino, aunque desde Londres respondieron públicamente negando negociaciones para levantar el embargo de armas y reiterando que la soberanía de las islas no está en discusión. En antecedentes de Escenario Mundial, esa tensión ya había aparecido: diálogo posible en algunos carriles, línea dura británica en todo lo que toque Malvinas y su dispositivo militar.