Tierra del Fuego y Malvinas, ante dos modelos de acuicultura

La provincia busca desarrollar una nueva cadena productiva basada en mejillones, piscicultura, genética, investigación y servicios especializados. En paralelo, en las Islas se discute un proyecto para producir 50.000 toneladas anuales de salmón en dieciséis sitios y crece el reclamo para definir su futuro mediante un referéndum.

19/08/2026 – https://revistapuerto.com.ar/

La discusión por el futuro de la acuicultura vuelve a ocupar un lugar central en el extremo sur. Mientras en Tierra del Fuego avanzan con una estrategia para desarrollar la actividad bajo controles ambientales y con mayor capacidad científica y tecnológica local, en las Islas Malvinas crece la controversia alrededor de un proyecto de salmonicultura industrial de gran escala.

No se trata del mismo modelo productivo ni de una situación normativa equivalente, pero ambos procesos ponen sobre la mesa la pregunta sobre qué lugar puede ocupar la producción acuícola en la economía patagónica y cuáles son los límites ambientales que deben acompañar su expansión.

En Tierra del Fuego, funcionarios provinciales y autoridades de SENASA recorrieron la semana pasada instalaciones vinculadas con la pesca y la acuicultura y analizaron proyectos que buscan ampliar la matriz productiva. La agenda incluyó el Laboratorio de Toxinas, el Centro de Capacitación y Formación Marítima y la Estación de Piscicultura “Río Olivia”, en Ushuaia, además del cultivo de mejillones que desarrolla Newsan en Puerto Almanza.

El objetivo oficial es avanzar hacia un polo acuícola que no se limite a producir materia prima, sino que incorpore investigación, genética, capacitación, servicios especializados y mayor valor agregado.

Giro productivo

La estrategia tiene además un antecedente normativo importante. En diciembre de 2025, la Legislatura provincial modificó la Ley 1355 y estableció un nuevo régimen para el desarrollo sustentable de la acuicultura. La nueva normativa mantiene expresamente prohibida la producción de salmónidos en el Canal Beagle, pero permite evaluar proyectos en otras áreas bajo determinadas condiciones ambientales.

La reglamentación posterior estableció, entre otras herramientas, evaluaciones ambientales, requisitos diferenciados según la escala de los emprendimientos y controles para determinar dónde y bajo qué condiciones pueden desarrollarse nuevas iniciativas.

En ese marco, el Gobierno fueguino busca que la acuicultura deje de ser solamente una actividad potencial y se transforme en una herramienta concreta de diversificación económica.

Durante la recorrida, el ministro de Producción y Ambiente, Francisco Devita, destacó precisamente la perspectiva de generar nuevas actividades, empleo y capacidades locales alrededor de una industria que pueda incorporar conocimiento y tecnología.

Uno de los proyectos apunta a fortalecer la estación de piscicultura “Río Olivia”, con una inversión estimada en 1.400 millones de pesos para ampliar su infraestructura. La intención es avanzar en investigación, producción de material biológico y desarrollo genético.

El Gobierno de Gustavo Melella también apunta al repoblamiento de cuencas hídricas con más de 200.000 ovas anuales de distintas especies, dentro de una estrategia que busca desarrollar capacidades propias.

Dejar de depender de Buenos Aires

Otro de los puntos estratégicos es el Laboratorio de Toxinas y Microbiología. Actualmente, parte de los análisis necesarios para sostener la actividad pesquera y acuícola deben realizarse fuera de la provincia. Devita explicó que Tierra del Fuego destina alrededor de 180 millones de pesos anuales a logística y análisis asociados a estos procedimientos.

La apuesta consiste en ampliar la capacidad del laboratorio y capacitar al personal junto con SENASA para que una mayor cantidad de estudios pueda realizarse localmente. La ecuación tiene una doble dimensión; reducir costos y tiempos para los productores fueguinos y, al mismo tiempo, convertir la infraestructura científica provincial en un servicio que pueda ser utilizado por otras jurisdicciones patagónicas.

Mejillones

El desarrollo acuícola no se limita a la piscicultura. En Puerto Almanza, los funcionarios conocieron el proyecto de Newsan para el cultivo de mejillones. La empresa tiene actualmente unas 400 toneladas en el agua y prevé realizar la cosecha antes de fin de año, con proyección de alcanzar entre 1.200 y 1.500 toneladas en el mediano plazo.

Para el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Sergio Iraeta, se trata de una experiencia especialmente relevante por el potencial que presenta para la acuicultura argentina.

A pocos cientos de kilómetros, otro debate

La discusión adquiere otra dimensión si se mira hacia Malvinas. Allí, Unity Marine propone desarrollar una producción de 50.000 toneladas anuales de salmón del Atlántico distribuidas en dieciséis sitios. En base a la documentación oficial del proyecto, la construcción podría comenzar en 2027, la producción en 2028 y la primera cosecha llegaría en 2031. El objetivo de 50.000 toneladas se alcanzaría progresivamente entre 2032 y 2036.

El proyecto prometería un impacto económico significativo para una comunidad de aproximadamente 3.500 habitantes. Un estudio encargado por el gobierno isleño estimó que una producción de 30.000 toneladas podría generar unos 35 millones de libras anuales y 133 empleos.

Pero el potencial económico convive con una fuerte preocupación ambiental. La organización “Salmon Free Falklands” reclama un referéndum y cuestiona los posibles efectos de la salmonicultura sobre el ecosistema marino. Entre las preocupaciones aparecen el impacto sobre especies nativas, los fondos marinos, los mamíferos y otros componentes de un ambiente particularmente sensible.

El gobierno isleño, por su parte, sostiene que no tomó una posición a favor ni en contra de la salmonicultura y que la consulta actualmente abierta busca determinar si la actividad debería permitirse y, eventualmente, bajo qué escala y condiciones.

La consulta pública comenzó el 7 de agosto y permanecerá abierta hasta el 30 de octubre. Entre las alternativas que se someten a consideración figuran desde prohibir completamente la salmonicultura hasta permitirla con límites ambientales o mediante modelos de producción de nicho, como la producción orgánica.

El contraste es significativo. Tierra del Fuego está intentando construir una acuicultura diversificada, con énfasis en mejillones, piscicultura, investigación, genética y servicios técnicos, mientras mantiene fuera del Canal Beagle la producción de salmónidos. Las Malvinas, en cambio, analizan la posibilidad de avanzar con un proyecto industrial de salmonicultura de una escala muy superior a la producción actual de la región y con impacto ambiental.