30/07/2026 – https://www.escenariomundial.com/

Puerto Argentino, Islas Malvinas.
Detrás de la administración y del despliegue militar británico funciona una red de compañías que explota recursos naturales, abastece a la población, mueve cargas, controla las comunicaciones y mantiene infraestructura estratégica. Desde las pesqueras que reciben cuotas por décadas hasta las petroleras que preparan el desarrollo de Sea Lion, el entramado empresarial constituye uno de los pilares del control británico sobre el archipiélago.

Una de las calles principales de Puerto Argentino junto al memorial de la guerra de 1982. Crédito: Alejo Sanchez Piccat / Escenario Mundial
La presencia británica en las Islas Malvinas suele analizarse a partir de sus capacidades militares: la base de Monte Agradable, los aviones de combate, los sistemas de defensa aérea y las unidades que rotan periódicamente por el Atlántico Sur. Sin embargo, alrededor de esa estructura funciona otro entramado menos visible, integrado por empresas privadas, sociedades con participación estatal, contratistas militares y compañías internacionales.
Pesca, petróleo, combustibles, transporte marítimo, construcción, telecomunicaciones, hotelería, seguros y mantenimiento de infraestructura forman parte de un mismo ecosistema. Algunas compañías explotan los recursos naturales de las aguas circundantes; otras suministran los servicios necesarios para que esas actividades sean posibles. Un tercer grupo mantiene operativa la infraestructura británica, incluida la vinculada con la base militar de Monte Agradable.
No existe, por lo tanto, una sola empresa detrás del sostenimiento británico de Malvinas. Existe una red empresarial en la que los ingresos pesqueros financian a la administración local, los proveedores de combustible abastecen a las flotas, las compañías logísticas conectan las islas con mercados internacionales y los contratistas británicos sostienen instalaciones consideradas estratégicas por el Ministerio de Defensa del Reino Unido.
La pesca como base de la autonomía económica
El punto de partida de esta estructura se encuentra en 1986, cuando las autoridades británicas establecieron unilateralmente un régimen de administración pesquera alrededor de las islas. Según reconoce la propia administración isleña, la introducción de la zona de conservación y del sistema de licencias incrementó sus ingresos un 500% y permitió alcanzar la autosuficiencia económica en todas las áreas, excepto defensa y relaciones exteriores.
Actualmente, la pesca representa alrededor del 40% del producto interno de las islas. Para el ejercicio presupuestario 2025-2026, la administración británica proyectó ingresos pesqueros por aproximadamente 36,4 millones de libras.

Puerto de Vigo. Crédito: Pescare
El funcionamiento del sector se apoya en un sistema de Cuotas Individuales Transferibles, conocido como ITQ por sus siglas en inglés. Estas cuotas son asignadas a sociedades registradas en las islas y pueden otorgar derechos de explotación por períodos prolongados. Entre las compañías que aparecen como titulares se encuentran Fortuna, Argos Group, Consolidated Fisheries, Beauchene Fishing Company y otras sociedades agrupadas dentro de la Islas Malvinas Fishing Companies Association.
Estas empresas no se limitan a capturar calamar, merluza negra y otras especies. También participan en la compra y operación de buques, la contratación de tripulaciones extranjeras, el procesamiento de las capturas y su comercialización en mercados internacionales.
El modelo permite convertir un recurso natural disputado en ingresos fiscales, empleo, inversiones portuarias y capacidad administrativa. La propia autoridad pesquera británica reconoce que dos especies de calamar concentran aproximadamente el 75% de las capturas habituales y que los ingresos por licencias y cuotas dependen especialmente de esos recursos.
Sea Lion y la entrada de las petroleras
La red empresarial está comenzando a expandirse hacia un sector con una escala económica potencialmente mucho mayor: los hidrocarburos.
El 10 de diciembre de 2025, Navitas Petroleum Development and Production y Rockhopper Exploration adoptaron la decisión final de inversión para desarrollar la primera fase del yacimiento Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte. El proyecto está liderado por Navitas, que posee una participación del 65%, mientras que Rockhopper conserva el 35% restante.
La primera fase cuenta con un presupuesto aproximado de 1.800 millones de dólares y contempla la perforación de once pozos submarinos conectados a una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga. La planificación empresarial prevé comenzar las perforaciones durante 2027 y alcanzar la primera producción de petróleo durante el primer semestre de 2028.

El proyecto Sea Lion, situado a 220 km al norte de las Islas Malvinas, implica la perforación de 23 pozos y la producción de más de 300 millones de barriles de petróleo durante 30 años / Créditos: archivo
Para ello será utilizada la plataforma flotante Aoka Mizu, perteneciente a la compañía neerlandesa Bluewater. El buque deberá ser modificado y adaptado antes de su traslado al Atlántico Sur. Los acuerdos firmados incluyen el alquiler, la modernización, la operación y el mantenimiento de la unidad, además de contratos de perforación, equipamiento submarino y servicios de instalación.
Sea Lion no involucra solamente a dos petroleras. Alrededor del proyecto comienzan a posicionarse bancos, aseguradoras, empresas de ingeniería, operadores de plataformas, contratistas de perforación, proveedores de tuberías y compañías logísticas.
Navitas también avanzó durante 2026 en la adquisición de una participación del 65% en una licencia de exploración adyacente, perteneciente a la canadiense JHI Associates. La operación apunta a utilizar la futura infraestructura de Sea Lion como núcleo de un centro petrolero regional, desde el cual podrían conectarse otros descubrimientos de la Cuenca Malvinas Norte.
La República Argentina rechazó la decisión de inversión y considera que Navitas y Rockhopper operan sin autorización de la autoridad argentina competente. Cancillería calificó a ambas firmas como licenciatarias ilegítimas y recordó que Navitas ya se encuentra alcanzada por sanciones administrativas argentinas por realizar actividades hidrocarburíferas en áreas sujetas a disputa.
El combustible que conecta pesca, transporte y petróleo
Para que los buques pesqueros, cargueros, aeronaves y futuras operaciones petroleras puedan funcionar es necesario garantizar el suministro permanente de combustible. Allí aparece una de las compañías más importantes del entramado: Stanley Services Limited.
La empresa fue constituida en 1987 como una sociedad entre la administración británica de las islas y dos grupos privados. Su composición accionaria declarada está distribuida entre la administración isleña, con el 45%; el grupo escocés S & JD Robertson, con el 30%; y Lavinia Corporation, con el 25%. Esta última posee intereses en transporte marítimo, aviación, pesca pelágica, comercio de combustibles, turismo y bienes raíces.

Un cartel que te recibe en la Base Militar Monte Agradable al llegar a las Islas Malvinas. Crédito: Alejo Sanchez Piccat / Escenario Mundial
Stanley Services posee una licencia exclusiva para el suministro de combustibles dentro de las islas y para el abastecimiento de buques en sus aguas territoriales. La compañía opera depósitos, camiones cisterna, estaciones de servicio e instalaciones para combustible marítimo y aeronáutico.
Su terminal de combustible marítimo tiene capacidad para almacenar 7.500 metros cúbicos y abastece durante todo el año a las flotas pesqueras que operan alrededor del archipiélago. La propia empresa también ofrece apoyo para operaciones petroleras, incluidos combustible para plataformas y buques, lubricantes, gases industriales y servicios logísticos.
Islas Malvinas Company: una empresa presente en casi todos los sectores
Otro actor central es The Islas Malvinas Company, perteneciente al grupo británico FIH Group, que cotiza en el mercado AIM de la Bolsa de Londres.
La compañía opera en las islas desde el siglo XIX y actualmente participa en comercio minorista y mayorista, construcción, alquiler de propiedades, venta y reparación de vehículos, seguros, turismo, transporte marítimo, movimiento de cargas, servicios portuarios y seguridad. Su controlante la define como un proveedor de servicios esenciales para las islas.
Dentro del grupo funciona Islas Malvinas Shipping, encargada del movimiento de cargas, vehículos y efectos personales. La división de depósitos mayoristas, por su parte, promociona su capacidad para abastecer en grandes cantidades a buques pesqueros, plataformas petroleras y embarcaciones de exploración sísmica.

Puerto Argentino desde Monte Tumbledown, Islas Malvinas. Crédito: Alejo Sanchez Piccat / Escenario Mundial
La empresa también ofrece terrenos, talleres, construcción, ingeniería, seguridad y representación comercial para compañías internacionales interesadas en ingresar al mercado petrolero. Esta posición le permite actuar como intermediaria entre empresas extranjeras y la reducida economía local.
Durante el ejercicio finalizado en marzo de 2025, el segmento de operaciones generales del grupo en Malvinas registró ingresos por aproximadamente 17 millones de libras, dentro de una facturación global de 40,85 millones.
Una economía integrada al control territorial
La administración británica de Malvinas se declara económicamente autosuficiente, con excepción de la defensa y las relaciones exteriores, que continúan bajo responsabilidad del Reino Unido. Esa autonomía fue construida principalmente a partir de la explotación y comercialización de los recursos pesqueros.
El desarrollo petrolero puede modificar nuevamente esa estructura. Mientras la pesca genera decenas de millones de libras anuales, Sea Lion contempla inversiones por miles de millones de dólares y podría convertir a las islas en una plataforma para operaciones hidrocarburíferas de mayor alcance en el Atlántico Sur.
Desde la perspectiva argentina, estas actividades se desarrollan en un territorio y en espacios marítimos sujetos a una disputa de soberanía reconocida por las Naciones Unidas. En junio de 2026, el Comité Especial de Descolonización volvió a solicitar que la Argentina y el Reino Unido reanuden las negociaciones para alcanzar una solución pacífica a la controversia.
La red empresarial detrás de Malvinas permite entender una dimensión que suele quedar relegada frente a los movimientos militares. El control británico no se apoya únicamente en soldados, aviones y buques. También descansa sobre licencias pesqueras, cuotas transferibles, depósitos de combustible, plataformas petroleras, conexiones marítimas, infraestructura digital, sociedades comerciales y contratos privados.