27/072026 – https://periodicotribuna.com.ar/

l paso del buque de guerra británico HMS Medway por aguas del Atlántico Sur volvió a encender una discusión que en Argentina aparece cada tanto: ¿Hasta dónde llegan las “aguas argentinas” y qué puede hacer el país frente a la presencia de una nave militar extranjera?
La polémica no fue solamente por el barco en sí, sino porque se trata de una embarcación del Reino Unido, país con el que Argentina mantiene desde hace décadas el conflicto por la soberanía de las Islas Malvinas. Y ahí es donde la cuestión deja de ser solo jurídica y pasa a tener un fuerte componente político.
La especialista en Estrategia y Geopolítica Mariana Altieri explicó que hablar de “aguas argentinas” como si fuera un único espacio es engañoso. En realidad, el derecho internacional divide el mar en distintas zonas y en cada una el país tiene un nivel diferente de autoridad.
El primer espacio es el mar territorial, que llega hasta las 12 millas náuticas desde la costa. Ahí sí Argentina tiene soberanía plena, igual que en tierra firme: puede aplicar sus leyes, controlar actividades y proteger recursos.
Pero incluso en esa zona existe una excepción importante: el llamado “paso inocente”. Es decir, un barco extranjero puede atravesar esas aguas siempre que lo haga de manera pacífica y sin representar una amenaza.
“Argentina no puede impedir que un buque extranjero navegue por el mar territorial, pero sí puede impedirle desembarcar, entrar a un puerto, al Río de la Plata o a los ríos interiores”, explicó Altieri al portal El Auditor.
¿Y si el barco es militar? Ahí la situación se vuelve más delicada. Un buque de guerra no es lo mismo que un barco comercial, y su presencia suele interpretarse en función del contexto político.
En el caso del HMS Medway, el hecho de que sea una nave militar británica hace que el episodio tenga otra lectura, especialmente por el conflicto de Malvinas.
Después del mar territorial viene la zona contigua, que va de las 12 a las 24 millas. Allí Argentina ya no tiene soberanía, pero sí puede ejercer controles aduaneros, fiscales, migratorios y sanitarios.
Más lejos aparece la Zona Económica Exclusiva (ZEE), que se extiende hasta las 200 millas náuticas. En esa franja el país no tiene soberanía plena, pero sí derechos exclusivos sobre los recursos naturales, como la pesca, el petróleo o el gas.
Por eso, la presencia de un barco extranjero en la ZEE no significa automáticamente una violación de soberanía. Todo depende de qué esté haciendo y en qué zona exacta se encuentre.
Para el especialista en Relaciones Internacionales Ezequiel Magnani, este tipo de movimientos no puede analizarse separado del conflicto histórico con el Reino Unido.
“El paso de un buque de guerra británico por aguas bajo jurisdicción argentina debe ser leído como un acto hostil dentro del marco de la disputa por Malvinas”, sostuvo.
Según Magnani, la cuestión no se limita a las islas. También están en juego los espacios marítimos y los recursos asociados a ellos, lo que convierte al Atlántico Sur en un área estratégica tanto para la defensa como para la geopolítica.
Mientras que para Argentina el Atlántico Sur es un espacio clave desde el punto de vista estratégico, para el Reino Unido la ocupación de las Malvinas representa una posición geopolítica muy ventajosa.
Más allá de las discusiones diplomáticas, aparece un problema muy concreto: controlar efectivamente un espacio marítimo gigantesco. Altieri advirtió que hoy existe una fuerte desproporción entre la extensión del mar bajo jurisdicción argentina y los medios disponibles para vigilarlo.
“No tenemos suficientes patrulleros oceánicos y el área a cubrir es enorme”, señaló. En otras palabras, la soberanía marítima no consiste solo en decir “estas aguas son nuestras”. También implica tener la capacidad de saber qué pasa allí, controlar actividades ilegales y aprovechar los recursos antes de que salgan de la jurisdicción económica argentina.
La especialista puso un ejemplo claro: cuando los grandes barcos pesqueros operan cerca de la milla 201, muchas veces los recursos ya atravesaron previamente la Zona Económica Exclusiva argentina. “Podríamos haber capturado esos recursos antes de que salieran de nuestra jurisdicción”, explicó.
El caso del HMS Medway volvió a mostrar que la discusión sobre el mar argentino tiene varias capas: jurídica, política, estratégica y económica.
Y quizás la conclusión más importante es que el debate no pasa solo por la presencia de un buque británico, sino por una pregunta más profunda: qué capacidad real tiene Argentina para ejercer sus derechos en uno de los espacios marítimos más extensos y valiosos del mundo.