La participación de mujeres en la guerra de Malvinas fue el motivo de una charla, en primera persona, que se desarrolló en Puerto General San Martín
Por https://www.lacapital.com.ar/ – 1 de julio 2026

En 2012, Silvia Barrera fue reconocida oficialmente como Veterana de Guerra y en 2014 Silvia y sus compañeras fueron condecoradas por el Estado con la Medalla al Valor.
Silvia Barrera, es veterana de la Guerra de Malvinas y su historia _tan poco conocida como el de muchas otras mujeres que participaron del conflicto bélico entre Argentina y Gran Bretaña_, fue el motivo de una charla que se realizó por iniciativa del municipio de Puerto San Martín y Puerto Joven.
Silvia nació en San Martín, provincia de Buenos Aires, es instrumentadora quirúrgica de profesión y a los 23 años se anotó como voluntaria para viajar a las Islas Malvinas. Embarcada en el rompehielos ARA Almirante Irízar, permaneció dentro de la zona de conflicto desde 8 al 18 de junio de 1982, llegando a estar a unos 600 metros de las costas de las islas.
A partir del inicio de la guerra, el Hospital Militar Central, adonde Silvia y todas sus compañeras habían ingresado en 1980, fue designado como cabecera de la sanidad. Silvia y el resto del equipo de enfermeras, 13 mujeres en total, soñaban con participar activamente de la guerra pero, ante la orden de que sólo podía viajar a la zona de conflicto el personal militar, quedaron excluidas.

Mujeres necesarias
“Sin embargo, a medida que pasaron los días se dieron cuenta de que necesitaban gente capacitada para preparar los quirófanos, ya que los enfermeros del Ejército carecían de experiencia y todavía no se había recibido la primera camada de mujeres”, explicó ante la audiencia sobre cómo surgió la posibilidad de viajar a las islas.

“Así surgió la convocatoria para las instrumentadoras. La urgencia era tal que nos anotamos un día y viajamos al siguiente” explicó Barrera, y continuó “fueron diez días en los que prácticamente no dormimos. Se llegaron a hacer cirugías con una oscilación de 45 grados, atados los médicos y los pacientes. El buque tenía 250 camas y trajimos al continente a 370 heridos”, dijo recordando los días de guerra.
El cese del fuego se firmó el 14 de junio, pero hasta el día 18 no les permitieron volver al continente, antes de bajar del barco en Comodoro Rivadavia, Silvia y sus compañeras debieron firmar un documento en el que se comprometían a no contar nada de lo vivido durante el conflicto del Atlántico Sur.
Invisibilizadas
“Llegamos al Palomar el domingo 20 de junio a eso de las 23 y, al día siguiente, nos presentamos a trabajar en el hospital, donde sentimos total indiferencia. Recién en 2002 fuimos las primeras en recibir el premio a las mujeres destacadas del Ejército, distinción instituía ese año”, rememoró.
“En 2012 nos dieron el reconocimiento oficial como Veteranas de Guerra y en 2014 fuimos condecoradas por el Estado con la Medalla al Valor. Según nos dijeron, dentro de la historia de las Fuerzas Armadas, después de las mujeres que participaron de las guerras de la Independencia, somos las más reconocidas. Pese a ello, durante décadas no nos incluyeron en los actos ni en los homenajes” afirmó Silvia.
Ante la pregunta de si volvería a Malvinas, afirmó “Me gustaría, pero no quiero que sellen mi pasaporte como turista”.
En cada charla que Silvia da a lo largo y ancho del país reconoce: “Voy dando charlas por todo el país para contar la historia de las mujeres que fuimos a Malvinas. Nosotras somos 13 y de esas 13, seis éramos instrumentadoras que fuimos a Puerto Argentino a bordo del buque Almirante Irízar. Nos tocó trabajar curando a nuestros soldados durante diez días. Fue la primera vez que las Fuerzas Armadas pusieron en práctica todo lo que era la sanidad militar”.
Además, subrayó que uno de los objetivos principales de estas disertaciones es “reflexionar sobre el avance de la participación femenina en las Fuerzas Armadas. En la historia de nuestro país, hubo muchas mujeres que participaron en distintas batallas por la Independencia y de las que no conocemos absolutamente nada”, explicó.
Finalmente, la veterana de guerra remarcó la importancia de mantener viva la memoria de la causa Malvinas, especialmente entre las nuevas generaciones, “queremos dejar esa semillita en los chicos. Por eso vamos mucho a los colegios, para que esa conciencia siga creciendo, porque no hay un nene en el país que no sepa que las Malvinas son argentinas”.