La pérdida del ARA “General Belgrano” con 323 tripulantes caídos, y el ataque al ARA “Alférez Sobral”, con otros ocho; habían representado un fuerte golpe a las operaciones argentinas en el mar. Sin embargo, la situación cambiaría de forma dramática el 4 de mayo
03 de mayo de 2026 – https://www.argentina.gob.ar/

Ese día, a las 05:07 de la madrugada despegó de Río Grande con indicativo “Mercurio” un Neptune a los mandos del capitán de fragata Ernesto Proni Leston, en una misión de exploración antisuperficie para posibilitar la llegada de tres C-130 de la Fuerza Aérea a las islas.

Durante el vuelo de circunvalación a las islas se efectuó la búsqueda permanente por MAE (Medidas de Apoyo Electrónico) e intermitentemente por radar, el cual presentaba algunas fallas, motivo que no impidió la continuación del vuelo. A las 07:10hs se obtuvo un contacto radar, se apagó el mismo y se detectó con el MAE una señal de radar de vigilancia aérea de alerta temprana, de un equipo Marconi 965 de un destructor Clase 42, el cual habría sido alertado por la emisión radar del Neptune. La Argentina poseía dos buques de este tipo (los destructores Hércules y Santísima Trinidad), conociéndose de esta manera perfectamente la emisión de los radares británicos, dado que el principal equipo electrónico tenía las mismas características.

Comunicado el contacto al Comando de Aviación Naval, éste evaluó la situación y dispuso alistar dos Super Etendard de la 2º Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque, configurados para ataque antisuperficie con un misil Aerospatiale AM-39 Exocet cada uno, los que recibieron los indicativos “Aries” (3-A-202) y “Liebre” (3-A-203).

Entre tanto, el vuelo del 2-P-112 proseguía, manteniendo el contacto y actualizando permanentemente la posición del blanco a los Super Etendard que ya habían despegado y se estaban aproximando. A las 08:43 se realizó una nueva emisión radar y se obtuvieron tres contactos, además de detectarse emisiones radar en el MAE. Ya a las 09:25 el radar del Neptune quedó fuera de servicio, motivando una dura lucha de la tripulación para ponerlo en servicio nuevamente y continuar el guiado de los Super Etendard, logrando a las 10:30 efectuar otra emisión radar y obtener tres contactos a sesenta millas, deduciendo que se trataba de dos buques medianos, tipo destructores, y uno grande, tipo portaaviones.

Debido a los problemas que presentaba el radar, ésta se efectuó más cerca del objetivo, dentro del alcance radar del enemigo y los blancos fueron dibujados con una fibra en la pantalla, para poder apagar rápidamente el equipo, luego de un solo barrido y descender para salir del alcance del radar del invasor.

La posición fue retransmitida rápidamente a los Super Etendard, a cargo del Capitán de Corbeta Augusto Bedacarratz y el Teniente de Navío Armando Mayora, que ya estaban en la zona. Eran las 11:04, cuando lanzaron sus misiles, los que se dirigieron a uno de los tres destructores británicos que actuaban como piquete de radar. El Sheffield, que no detectó la aproximación de los misiles y fue alcanzado por uno de ellos, generando un incendio en la parte central del buque. Mientras tanto el Neptune regresó y aterrizó a las 12:04 luego de más de 7 horas, volando con mezcla de combustible corregida y turbinas apagadas, a fin de aumentar la autonomía. Once minutos después aterrizaron los Super Etendard sin novedad.

Esa misma tarde el otro Neptune de la fuerza partió para verificar la situación de los buques atacados y llegó hasta 40 millas de un buque enemigo, el cual envió una Patrulla Aérea de Combate (PAC) de Sea Harriers para derribar al intruso, pero en Río Grande interceptaron la comunicación e informaron al Neptune, el cual logró huir cubierto por dos IAI M5 Dagger de la Fuerza Aérea Argentina.

Los invasores enviaron a las fragatas Alacrity y Yarmouth a asistir al Sheffield, que seguía en llamas. A las 15:00 el buque perdió el último generador operativo y el fuego se aproximaba a la santabárbara, con almacenamiento de misiles Sea Dart y del cañón de 4.5 pulgadas, por lo que su comandante ordenó el abandono. El 8 de mayo la HMS Yarmouth recibió la orden de remolcarlo hasta encontrar al remolcador Salvageman, y llevarlo a las Georgias para intentar salvarlo, pero la tarea de remolque recién comenzó el día 10 y luego de 29 horas, tras haber recorrido algo más de 200 kilómetros, el Sheffield comenzó a hundirse, por lo que la fragata Yarmouth tuvo que cortar el remolque a las 4:00 del 12 de mayo y el destructor se fue a pique.
Este fue el primer buque hundido en combate por un misil aire-superficie en la historia, en una misión ejecutada de manera brillante sin que los británicos puedan intentar impedir el ataque ni poner en riesgo a las aeronaves argentinas.